Misterio sagrado


Juan Jacobo Bajarlía se remite a los nueve libros de la Sibila de Cumas, la que los ofreció en venta a Taquino el Soberbio en trescientos escudos, cifra que le pareció excesiva. La sibila quemó tres de los libros y pidió a Tarquino por ellos la misma cantidad. Despreciando Tarquino nuevamente la que consideró también extravagante demanda, la Sibila quemó otros tres, insistiendo en que por los tres últimos que quedaban le diese la misma cantidad de dinero, amenazando con arrojarlos al fuego si se le regateaba. Tarquino aceptó al fin, intuyendo algún misterio sagrado, puso en custodia de los patricios, en el Capitolio, los tres libros, que fueron luego consultados por los romanos cuando la República estaba en peligro. Se dice que un incendio destruyó los libros, pero que en verdad uno se salvó: era el último, y abierto por Sila comprobó sólo contenía estas líneas: “La escritura fue inventada para que los hombres perdieran la memoria”.

Juan Jacobo Bajarlía en “Historias de monstruos”
No 101, Enero-Marzo 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 57

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