La prueba


Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado ahí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano…, ¿entonces qué?

S. T. Coleridge
No 78, Julio-Agosto 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 535

André Breton

André Breton

Uno de los grandes impulsores del movimiento surrealista fue, sin dudas, André Breton, el escritor francés nacido el 19 de febrero de 1896 en Tinchebray.

Aunque estudió medicina presionado por sus familiares, su verdadera vocación siempre estuvo ligada a las letras. Así fue como, en 1916, se vinculó al grupo dadaísta y conoció a Jacques Vaché. Además, durante la Primera Guerra Mundial, al tiempo que trabajaba en hospitales psiquiátricos, comenzó a analizar el legado de Sigmund Freud y a estudiar sus experimentos respecto a la denominada “escritura automática”, temática que abordó en su primera obra publicada, que apareció en 1920 bajo el título “Los campos magnéticos”.

Años después, André Breton fundó la revista “Littérature” junto a Louis Aragon y Philippe Soupault y, en 1924, escribió el Manifiesto del Surrealismo. Lo que nunca se hubiese imaginado el autor es que, décadas después, ese documento se convertiría en uno de los nueve manuscritos comprados por Gérard Lhéritier por 5,6 millones de dólares. Por supuesto, semejante inversión no iba a quedar en el olvido, sino que se transformó en uno de los objetos más preciados de la exposición sobre surrealismo que tendrá lugar en el Museo de las Cartas y los Manuscritos de París hasta fines de 2008.

“La inmaculada concepción”, “El surrealismo y la pintura”, “Los vasos comunicantes”, “El viaje a Tenerife”, “Nadja”, “La linterna sorda”, “El amor loco” (inspirada en Jacqueline Lamba, una de las mujeres con quien contrajo matrimonio) y “La llave de los campos” son otras de las obras escritas por este francés que estuvo afiliado al Partido Comunista y se dejó influir por el trotskismo (movimiento que lo llevó a tomar una nueva posición, plasmada en el “Manifiesto por un arte revolucionario independiente”).

André Breton falleció el 28 de septiembre de 1966 en el hospital parisino Lariboisière. Además de libros y una importante contribución al movimiento surrealista, el escritor dejó un legado compuesto por las revistas “VVV” y “Le Surrealisme Même”[1].

 

De los puertos y algunas de mis obsesiones


Ellos adoran comidas finas. Sus platos son hechos de oro, oro macizo, puro, sus salas son finamente tapizadas y amplias como las de un castillo. Sus mesas están constituidas de viejos jacarandás, servidos cómodamente en pequeños trozos. Sus criados, con modernos vestimentos son entrenados en varias lenguas. Ellos nunca se preocupan con coloraciones partidarias o filosóficas; sus intenciones son puramente gástricas.

Adao Ventura
No 78, Julio-Agosto 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 524