Del quinto evangelio

Después de que el diablo llevó a Jesús a una altura del desierto y le mostró el fastuoso panorama de los reinos de este mundo, el nazareno quedó admirado de la imprevista ingenuidad de su tentador, que pretendía (como hoy diríamos) apantallarlo con una vulgar ilusión óptica producida por la reflexión total de los rayos luminosos y por la diversas densidades de las capas de aire, y dijo:

—Me decepcionas, pobre diablo. El fenómeno es conocido con el nombre de espejismo. ¿No tienes algún truco mejor, por ventura?

José de la Colina, de “Espejismos”
No 78, Julio-Agosto 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 541

José de la Colina
No. 89, Enero-Febrero 1984
Tomo XIV – Año XIV
Pág. 209

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