La espera

Hace dos milenios vivió un hombre lleno de esperanza, fraternidad y amor.

Predicaba una doctrina extraña; aseguraba ser hijo de Dios y haber nacido para redimir al género humano. Los hombres no lo comprendieron; fue perseguido, hecho prisionero y condenado a muerte. Él prometió quedarse —en cuerpo y sangre— en el pan y vino para ser alimento de cuantos padecieron de hambre y sed.

Los hombres hicieron morir en una cruz a quien se decía Hijo de Dios, el Salvador…

La humanidad espera aún la redención prometida. Aquel hombre es recuerdo —y un poco de fe— en el signo de la cruz, estampas, plegarias y en sabor del pan y el vino. Y clavado de pies y manos espera que entre los hombres a quienes prometieron la redención y lo crucificaron, nazca alguien de buen corazón que se apiade de él y lo redima de su cruento sacrificio que ya dura dos milenios.

Salvador Herrera García
No 78, Julio-Agosto 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 543

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