El crápula


Ya vas, barrabás, no se me entuma, mi osterizer, vamos a girarla, las chamacas ahí son suaves, huelen a perfume caro, no como las aceitosas que te levantas, éstas son carne de primera, puro filete, enfúndese en su tacuche, póngase sus canadá, y a lo mejor hasta colchonazo ligamos. Recuerde mi carnal que la lujuria es la mejor compañera del hombre, y éstas tienen una cara de que te lo voy a dar, están como el alka-seltzer, pura efervescencia, con sus burbujas de placer, no más de pensar en ellas me da la calorina, no sea rajón, mire que siempre he sido sujeto de palabra, verdad de Dios, qué tiene de malo echarse un horizontal, hasta le van a salir chapitas, no es que sea yo un crápulo, que nomás ando de sonsacador, pero mire, de qué le va a servir quedarse aquí nomás llorándole a la comadre, si ella ya está acomodada en su cajón, y como ya se enfrió, ni se va a enterar.

Adriana Q. de Valadés
No. 99, Julio-Agosto 1986
Tomo XV – Año XXII
Pág. 501

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