La barda

Los problemas se habían sucedido uno tras otro. Toda la vida. Pero tenía una voz clavada. Una frase metida. “Detrás de la barda”. Detrás de la barda está. ¿Buscas flores? Detrás de la barda a veces hay. ¿Buscas amor? Detrás de la barda a veces hay. ¿Buscas a alguien? Detrás de la barda a veces hay. ¿Buscas un paisaje? Detrás de la barda a veces hay. ¿Buscas la felicidad? Detrás de la barda a veces hay. Se encontró frente a la barda. Nunca había sido hombre de decisiones. Y esta vez tampoco podía tomarla. Pero se aventuró. Y la brincó. Es cierto. A veces hay flores. Y amor. Y gente. Y árboles. Y vida. Y paisajes. Y todo. Pero por causa del destino, se volvió hacia la barda que había dejado atrás. Y la vio. Regresó a su mente la frase. “Detrás de la barda”. Entonces pensó: ¿Cuál es el correcto? ¿Este lado, o el otro?

José del Río
No. 73, Julio-Septiembre 1976
Tomo XI – Año XII
Pág. 747

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