Marx y Engels


La señora posiblemente acababa de salir de la peluquería; uno nunca sabe con ella. Aunque bien mirada parecía que no había estado nunca en una peluquería. Si se la conocía, se veía que siempre parecía que no acababa de salir de la peluquería. Aún cuando acabara de salir. O de entrar.

La señora tal vez acababa de salir de la peluquería. Nunca se supo. Lo único que se sabe es que miró al escritor y al poeta y con el mismo gesto de ensartarse una mecha rubia a su cabeza para decirles histórica con una entonación inocente pero culpable y tal vez todavía inocente, en falsete:

—¡Lo que es la ignorancia! Hasta hace muy poco yo creía que Marx y Engels eran una sola persona. Ustedes saben, como Ortega y Gasset.

Guillermo Cabrera Infante
No. 94, Septiembre-Octubre 1985
Tomo XIV – Año XXI
Pág. 794

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