Peripecia

Lo último que dijo fue: “Tu serás la culpable de lo que acontecerá; sólo puedo decirte que vas a arrepentirte…”

De pronto el cuarto empezó a temblar, la cara de Tony se distorsionó en contorsiones y muecas espantosas. Fuertes convulsiones atormentaban y sacudían su pobre humanidad. Manchas moradas empezaron a oscurecer su frente. Su voz se hizo débil, trepidó, se extinguió…

Me levanté a ajustar el televisor.

Kharis Gloria Avril
No. 74, Octubre-Diciembre 1976
Tomo XII – Año XII
Pág. 107

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