Los silfos


A cada una de las cuatro raíces o elementos en que los griegos habían dividido la materia, correspondió después un espíritu. En la obra de Paracelso, alquimista y médico suizo del siglo XVI, figuran cuatro espíritus elementales: los Gnomos de la tierra, las Ninfas del agua, las Salamandras del fuego, y los Silfos o Sílfides del aire. Estas palabras son de origen griego. Littré ha buscado la etimología de “silfo” en las lenguas celtas, pero es del todo inverosímil que Paracelso conociera o siquiera sospecha esas lenguas.

Nadie cree en los Silfos, ahora; pero la locución “figura de sílfide” sigue aplicándose a las mujeres esbeltas, como elogio trivial. Los Silfos ocupan un lugar intermedio entre los seres materiales y los inmateriales. La poesía romántica y el ballet no los han desdeñado.

Jorge Luis Borges
No. 84, Noviembre-Diciembre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 404

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