El último mensaje

Poco antes de morir el investigador Samuel Morse, su médico de cabecera recogió con su estetoscopio los últimos latidos del corazón del inventor del telégrafo. Eran sonidos arrítmicos y extraños.
Pasó mucho tiempo para que el médico llegara a la conclusión de que esos sonidos, codificados en clave telegráfica, contenían el último mensaje del célebre inventor que decía: “HA LLEGADO EL FINAL —PUNTO”.

Salvador Herrera García
No. 84, Noviembre-Diciembre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 443

Anuncios

Artemio González García

Artemio González García

Nace en la década de 1933, en Arandas, Jalisco, México. Poeta, narrador, dramaturgo y ensayista poco comprendido, pero dueño de una obra madura, es además hijo del reconocido filósofo José González Martínez. Ha publicado los libros Erial del cero (Guadalajara, 1967), Estrellas de la obscura miscelánea (Xilotl, Distrito Federal, 1969), Orfandad de la flor (Colegio Internacional, Guadalajara, 1969), El velador de espantos (Guadalajara, 1974), La eternidad del humo (Dimensión creativa, Guadalajara, 1982), La luz bajo la piedra (Secretaría General de Gobierno de Jalisco, Unidad editorial, Guadalajara, 1984), Entre los simulacros y los signos (C.E.C.A. Jalisco, Guadalajara, 1994), Coloquio de silencios y otros cuentos (medalla de plata Francisco Rojas González, Colegio Internacional, 1971), La traducción del polvo (Secretaría de Cultura Jalisco, Dirección de publicaciones, 2002), Escritores jaliscienses / Esquemas hermenéuticos (Libros del Arrayán, Guadalajara, 2004), Oficio de solista y solitario (Antología personal) (Secretaría de Cultura Jalisco, Guadalajara, 2004).

    Fue cofundador del Ateneo Summa, encabezado por el maestro Arturo Rivas Sáinz, en 1970; asimismo, ha sido colaborador de El Informador desde 1994, lo mismo que de revistas como Summa, Esfera, Cuadernos de literatura, Suplemento Arte, Juglares y alarifes, Ventana interior, entre otras. Ha sido incluido en varias antologías, nacionales e internacionales, como Quince poetas mexicanos, Poetas de Hispanoamérica, Escritores jaliscienses, Flor de poesía en Guadalajara, Nombrario, Poesía de Jalisco del siglo XX y Muestrario de letras en Jalisco.

     De igual manera, ha participado en tareas culturales, de este modo fue titular de la Direcciónde publicaciones, de la Secretaríade Cultura Jalisco, de 1994-2000; en su labor como ensayista, se ha preocupado por recuperar autores diversos para su difusión, tanto en sus colaboraciones periodísticas como en su bibliografía, por ejemplo en el volumen Escritores de Jalisco; ha sido coordinador de talleres literarios, de los cuales jóvenes y maduros autores han aprovechado sus enseñanzas, entre ellos destacan el poeta Ángel Rafael Nungaray, la cuentista Cecilia Robles, la cuentista infantil Rosa Margarita Ibarra, el escritor Sergio-Jesús Rodríguez, el poeta y cuentista Manuel Cervantes, la poeta y sorjuanista Yadira Murguía, la poeta Carmelita Peña, etcétera[1].

 

Una cripta moderna

Era una damita de lo más granado de nuestra sociedad. En la estética femenina, en la Señorita Turismo, en los cursos de cosmetología su presencia era el imperativo categórico de toda actividad.

Pero murió muy joven y los que era sus jueces de belleza (hoy sus sepultureros), invitan a la culta sociedad a un homenaje póstumo en su cripta. Su cadáver embalsamado luce un modelo primaveral de diseño francés en uno de los aparadores de la boutique de moda “El lago de Narciso”.

Artemio González García
No. 84, Noviembre-Diciembre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 442

El método

“Te presto mi espejo, anda, mírate en él que yo por años lo he usado y prestado con éxito”.

Está conciente. Observa su imagen en el espejo para otros inveterado. Se desagrada. Aún más cuando pretende ser de natural bondadoso y ligero. Más y más cuando se esfuerza, con el ánimo al parecer bien dispuesto, y sólo se encuentra grotesca.

Se opaca la imagen. Siente invadiéndole el miedo. Quiere asirse a aquellas que supone pródigas, que necesita fuertes, más su mano que se alarga tendida flota ingrávida, aterrada en su astenia. Busca aquí y allá y nada encuentra. Al fin la eleva hacia ella con el cansancio infinito de volverla a su posición primera. La mira, la analiza… ¿qué marcas lleva?… las de incolmables abismos. Las de ausencias, las de indeseables presencias, las de los amores no dados, las de los no recibidos…

“ya, ya calma. Estas marcas son cicatrices indelebles en tu mano, la que pertenece a tu imagen, la del espejo ¿recuerdas? “Al oír esto, vuelve la mano con tal fuerza que rompe el espejo en cuarenta y tres mil fragmentos de imágenes truncas y se queda flotando en la nada.

Gloria de Hirose
No. 84, Noviembre-Diciembre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 441