Cuando la María Lúe


Cuando la María Lúe le dijo a su marido que había parido una serpiente, que todos los nueve meses en espera del crío habían terminado en ese retorcido viscoso y veloz de color verde que a duras penas podía mantenerse entre los mimbres de la cuna, aquel, el Secundino Lúe, salió al patio de la casa, le dio filo al machete y regresó a la habitación con el rostro congestionado. Después le dijo a la María: —¿Ve lo que pasa por putear con el diablo? Y le dio un primer machetazo hondo, en la frente. En seguida abrió la cuna. Pescó hábilmente por lo que debe ser el cuello a la serpiente y se fue con ella al monte. En un huatal hermoso, con olor a humedad y calor de ayer, la dejó ir. —Dios te bendiga, pues —musitó—. Al regresar al pueblo el Secundino traía los ojos colorados, colorados.

Roque Dalton
No. 84, Noviembre-Diciembre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 453

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