El pulgar


—Esta nena goza de perfecta salud, dijo el doctor Sánchez Vicking regalando una de sus mejores sonrisas de joven pediatra. Sobre la camilla, un bebé de pocos días lloraba aún como epílogo de su primera visita al médico.

—¿Le vio la fontanela, doctor?, preguntó, algo inquieta, la abuela. A mí me dijo una amiga que su cuñada tiene un hijo medio idiota porque se le cerró la fontanela demasiado pronto y la cabeza no le pudo crecer bien.

El doctor paseaba su aristocrática mano por la coronilla de la criatura: —no señora, no se aflija que todo anda muy bien por aquí, ¡tiene usted una nieta muy sana y linda!

—¡Ay!, suspiró la mamá, tan delicada esa cabecita…

—No lo crea, replicó Sánchez Vicking profesionalmente, la naturaleza es demasiado sabia para desguarnecer algo tan fundamental como el cerebro. Si bien cartilaginosa, a esa edad la calota es muy elástica pero tremendamente resistente (y contrajo su mano acompañando la afirmación).

Lo repentino del silencio le hizo bajar la vista. Se miró la mano y la escondió rápidamente a la espalda como un chico pillado en falta.
No pudo ocultar, en cambio, el grueso borbotón de sangre que surgió del orificio dejado por su pulgar en el diminuto cráneo.

Mariano Ferrazzano
No. 84, Noviembre-Diciembre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 423

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Oscar Wong

Óscar Wong

(Tonalá, Chiapas, agosto 26 de 1948) 

En la literatura mexicana, el nombre de Óscar Wong es sinónimo de persistencia, de constancia. Durante estos 30 años ha luchado contra todo para forjar una escritura que se sostiene por sí misma, fiel al lenguaje, a la búsqueda de la poesía y a sus propias leyes internas. Sus raíces, la china y la chiapaneca, están plenamente amalgamadas en su trabajo creador, sin mostrarse aparatosamente. De ahí que su poesía es un continuo triunfo sobre la armazón idiomática de que está hecha. Además, el magisterio casi silencioso y la continua indagación crítica de que ha hecho alarde, sostienen a Wong como alguien que ha podido superar con creces las limitaciones del capillismo y el sectarismo, tan marcados en estas lides. Elpoemaseminal, del cual forma parte, y que fue acogido con tanto entusiasmo por él, se suma a la merecida celebración por todos estos años de trayectoria, en la que cada libro es fruto de la intensa vivencia poética que lo caracteriza.

De esta manera se expresó en noviembre del 2004 la revista electrónica Elpoemaseminal, para festejar al poeta sinomexicano en sus 30 años de nombrar al mundo, como denominó el Instituto Nacional de Bellas Artes su presentación por dicho motivo en el Palacio de Bellas Artes. La revista Acequias de la Universidad Iberoamericana Torreón se suma a estos festejos por las tres décadas de nombrar al mundo. Ahora, ante la aparición de su nuevo poemario, En el corazón de la memoria (Edit. Jus, Méx., 2010), y su regreso al D. F. después de 4 meses de laborar en Chiapas, tierra de su madre fallecida, charlamos con el poeta:

1.¿Por qué comenzaste a escribir? ¿Cuándo y dónde?

–Creo que llegué a la literatura, a la Poesía, como una forma de reivindicación: mi padre, Arturo Wong Cinco, originario de Cantón, China, jamás consiguió ser un buen hablante del español. Nunca fue a la escuela: aprendió por sí mismo lo poco que sabía de la nueva lengua. Presupongo que por eso me volqué en el ámbito estético-lingüístico. A través de mí habla mi padre. Y sospecho que lo hago mejor que mucha gente torpe, inculta. En una población costera, en el sur de México, a dos horas y media de Guatemala, patria chica de mi madre, doña Isabel Ovando Lara, conocí a una niña, rubia, a quien le dediqué mis primeros escarceos líricos y narrativos. Terminó en un convento dominico. Mi poema “Cantiga para la hermana Esther” es real: lo escribí cuando sor Fidelina tomó los hábitos. Si preciso que en 1974 publiqué mi primer libro en la colección “Abrapalabra”, de la Casa de la Cultura de Toluca, sabrán los lectores cuántos años tengo en el medio.

2. Cuál es el compromiso del poeta con la historia?

–Ignoro si haya algún compromiso como gestador de textos líricos. Creo que el poeta debe tener compromiso con él mismo para exteriorizar sus sentimientos de la forma más conveniente posible, conciliando expresión y contenido. La historia, ciertamente, no perdona (independientemente del gusto, que por otra parte es social y responde a modos históricos determinados). Socialmente hablando, quien habla al mundo, el “descifrador de signos”, es un individuo, un ciudadano que no puede darle la espalda a los movimientos sociales

3. Poesía es “romper las cadenas que nos atan al mundo de las apariencias y sumergirnos en esencias”, definiste una vez; ¿Cómo se hace si supuestamente estamos atados al impreso y a la hoja, cómo se moldean esos entramados simbólicos de la sociedad, desde el hecho poético?

–No, jamás estaremos atados al impreso ni a la página electrónica o a la página en blanco (a la antigüita). El verso es un sonido armónico con significado, es un código rítmico que debe conciliar expresión y contenido, pero básicamente es la voz humana. Lo que observamos en la hoja es la representación de esa voz. No hay que confundir. He descubierto que la Poesía es terriblemente celosa, melosa, y amarga como la miel del libro que degustó Juan de Pathmos a instancias del ángel. Y esta Revelación me perturba, me empequeñece, me hace enmudecer. El Vibrante Haz Luminoso que desciende durante la Eucaristía–el hecho poético– me obliga a arrodillarme. Y me sé un simple ser humano atento a la resonancia del Cosmos, tratando de balbucear algunas palabras[1].

Lo supo aquel día


A Pal, por su amor a la literatura.
A Juan Rulfo, tal vez.

Aquel mismo día lo supo, aunque quiso rebelarse a su destino, ahogarse en la superficie —un poco prisión— que lo integraba. Imprecó una y otra vez porque la fatalidad ya acechaba en cualquier momento. La medialuna y él significaban la muerte, el punto donde confluirían las fuerzas reales, funestas, de la certidumbre. Supo también que iba a morir, lo sentía en el aire, en los murmullos que se agolpaban a su alrededor. Por eso se había negado a las circunstancias y todos podían irse al demonio. Que lo dejaran solo, sí, aunque a lo mejor quedaba una esperanza, un descuido por donde se pudiese escurrir al golpe fatal. “Maldita sea”. Si fuera posible el cambio, si al menos tuviera un poco de ternura para mí —piensa.

En ese momento Susana lo miró desde su tumba y Aquél continuó acechándolo, atormentándolo con los recuerdos, retrasando a veces su destino. Se incorporó altivo, pese a todo, porque su voluntad, su fuerza, golpearon su pecho. Ahora sí tenía evidencia, no tuvo, jamás, otra alternativa. Sí, lo supo desde aquel día: él, Pedro Páramo, estaba condenado a vivir —de página en página— hasta el fin del libro.

Oscar Wong
No. 84, Noviembre-Diciembre 1980
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 455

La partida

6 top


Di orden de ir a buscar mi caballo al estado. El criado no me comprendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y monté. A lo lejos oí el sonido de una trompeta, le pregunté lo que aquello significaba. Él no sabía nada, no había oído nada. En el portón me detuvo, para preguntarme:

“¿Hacia dónde cabalga el señor?” “No lo sé —respondí—. Sólo quiero irme de aquí, solamente irme de aquí. Partir siempre, salir de aquí”. “¿Conoces, pues, tu meta”, preguntó él. “Si —contesté yo—. Lo he dicho ya. Salir de aquí: esa es mi meta.”

Franz Kafka, en la Muralla China
No. 6, Octubre 1964
Tomo I – Año I
Pág. 65

Franz Kafka en “La muralla china”
No. 77, Junio 1977
Tomo XII – Año XIII
Pág. 430

Roque Dalton

Roque Dalton García

(San Salvador, 14 de mayo de 1935 – 10 de mayo de 1975)

Fue un poeta, ensayista, narrador, dramaturgo y periodista salvadoreño.

Hijo del inmigrante estadounidense Winnall Dalton, quien estaba casado con Aída Ulloa, y de la enfermera salvadoreña María Josefa García, Roque Dalton fue educado con los jesuitas en el Colegio Externado San José. Viajó a Santiago de Chile en 1953, para estudiar enla Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, aunque más tarde volvió a San Salvador a continuar sus estudios. En 1957, con otros estudiantes salvadoreños, visitó la URSS para participar en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes por la Paz y la Amistad, durante el cual conoció a intelectuales y políticos que luego cobrarían relevancia en el contexto internacional, como el revolucionario nicaragüense Carlos Fonseca, fundador del FSLN, el poeta guatemalteco que ganaría el Premio Nobel años más tarde, Miguel Ángel Asturias, el poeta argentino Juan Gelman y el poeta turco Nazim Hikmet.

Fundó el Círculo Literario Universitario (1956) junto con el poeta guatemalteco exiliado en El Salvador Otto René Castillo. Dalton es considerado una de las voces más influyentes dela Generación Comprometida.

Encarcelado en 1960, fue liberado en octubre de ese año, al ser derrocado el presidente José María Lemus. Roque Dalton recorrió el mundo, viajó a países comola Unión Soviética y Corea del Norte, y vivió temporadas largas en México, Checoslovaquia y en Cuba.

Roque Dalton tiene en su honor haber continuado en el país la estirpe de poetas como Oswaldo Escobar Velado y Pedro Geoffroy Rivas, quienes impulsaron años antes una literatura de denuncia, que describía con cruda realidad la situación económica y social sin dejar escondido nada y sin ser amable con los culpables de la situación.

Roque fue asesinado por sus propios compañeros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), la guerrilla a la cual pertenecía en ese momento, junto con el obrero Armando Arteaga, “Pancho”, bajo la acusación de ser agente de la Central de Inteligencia de EE. UU. También fue acusado de trabajar para la inteligencia cubana y de insubordinación ante la Dirección Nacional de la organización. Las acusaciones fueron desmentidas después. El ERP era liderado por Alejandro Rivas Mira. Los otros miembros del ERP que se encontraban al frente de la organización al momento del asesinato son Jorge Meléndez, Vladimir Rogel y Joaquín Villalobos. Poco más de un año después del asesinato, Villalobos pasó a dirigir el ERP y posteriormente formó parte de la comandancia general del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador (FMLN), siendo en tal calidad, firmante de los acuerdos de paz en 1992. No se conocen con exactitud los detalles de su asesinato, ni se sabe quién o quiénes lo ejecutaron. Tampoco se tienen datos exactos sobre el lugar donde fue asesinado. Existen dos versiones: una de ellas es que haya sido en una casa de seguridad del ERP ubicada en el Barrio Santa Anita, al sur de la capital salvadoreña. La otra es que haya sido en la zona conocida como El Playón, un lugar de lava seca del volcán de San Salvador. Ambas versiones han sido sostenidas por diferentes participantes en el proceso de guerra de El Salvador.

Veinticinco años después de su asesinato, en 2000, el poeta y pintor salvadoreño Javier Alas publicó la primera biografía de este autor, bajo el título Roque Dalton, el turno del poeta. En 2002, el también poeta Luis Alvarenga publicó un trabajo más extenso, El ciervo perseguido. En 2006, el especialista en Roque Dalton, Luis Melgar Brizuela, defendió en el Colegio de México, una extensa tesis doctoral sobre el autor del Poema de amor. Igualmente, en el año 2010, Alvarenga culminó su tesis doctoral sobre Dalton, para ser defendida en la Universidad CentroamericanaJosé Simeón Cañas[1].