Una noche

Una estrella se asomó al cielo que, sin querer, yo entristecía. Conoció mi pequeña historia de princesa enamorada. Me llené de luz. Yo también fui estrella. Vi. Me observaron. Y halagaron. Y seguí igual. Me apagué y fui uno de los puntos que formaron la inmensa oscuridad de una noche sin esperanza.

Guadalupe Vadillo
No. 76, Marzo-Abril 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 291

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