La memoria de Dios

Creyendo el momento oportuno, los sabios citaron a Dios para enseñarle sus mejores y más complejas creaciones.

Mientras desfilaban ante su mirada los extraordinarios inventos y las fantásticas teorías, Dios movía tristemente la cabeza.

Finalmente, cuando ya decepcionado estaba a punto de abandonar la reunión, una niña, que no pertenecía al comité, se le acercó con un objeto en la mano.

Dios lo tomó, y devolviéndoselo, le dijo —esto es hermoso, ¿lo has hecho tú?

—No, contestó la niña, mientras alisaba los pétalos de la rosa; lo hiciste tú

José Antonio Bernal
No. 76, Marzo-Abril 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 293

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