Strip-tease


Cuando quedó desnuda esperábamos que:

a)Saliera corriendo haciendo zalemas entre bastidores.

b)Sonriera mostrándose, ocultándose o insinuándose de cualquier forma.

Pero ella continuó con su tarea.

Tiró de su peluca y apareció calva.

Arrancó ambas cejas.

Se sacó un ojo de cristal.

Desprendió su pierna izquierda y quedó sostenida en la derecha a modo de columna, luego se sentó en un diván y a continuación desprendió su pierna derecha.

Escupió la dentadura.

Despegó las orejas y la nariz.

Finalmente, con el brazo izquierdo se quito el derecho.

Luego llegaron los criados con dos espuertas. En una recogieron los postizos y en la otra recogieron a la mujer y entraron dentro.

A. F. Molina
No. 76, Marzo-Abril 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 245

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El extremo del círculo

Las imágenes le hacen ser consciente de que mira con unos ojos que no conoce bien, en el momento en que una ligera nube deja de cubrir el sol.

El viento se mezcla con los árboles a cada lado del camino, y atrás y más allá, donde el bosque comienza a descender; por donde se aleja una voz.

Entonces la muchacha surge, con sus cabellos volando y su bello nombre que vuelve de la cañada; el largo vestido blanco resalta extendiéndose por el aire.

Cree reconocerla, al observarla a poca distancia: su graciosa nariz, la sonrisa; alarga el brazo sin comprender bien: quiere que ella lo vea y trata de gritar.

Entiende que no lo puede ver ni oír, cuando va desapareciendo cerca de la pared rojiza del fondo; siente que la ha perdido en otro tiempo irreconocible.

Y se da cuenta de que en realidad mira por la ventana de un tren repentinamente solitario, que avanza en medio del bosque sin ningún ruido y sin moverse.

Jesús Canales García
No. 76, Marzo-Abril 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 322

Don Juan


El domingo. Ella vio a Franz en una fiesta y comprendió en el acto que era el hombre que estaba destinada a amar. Franz ni siquiera la miró. Pero cuando se fue a dormir, soñó una deslumbrante noche de amor con él.

Impresionada, al día siguiente, contó el encuentro y el sueño a su mejor amiga, que era la novia de Tomás.

Impresionada también la novia de Tomás, esa noche del lunes soñó a su vez con el desconocido, gozando de su maravillosa imagen tal como Ella se la había trasmitido.

Más impresionada todavía, al despertarse llamó a Tomás, para contarle el encuentro de Ella con un hombre fabuloso, el sueño de Ella y su propio sueño inducido.

Esa tarde, Tomás se encontró con Franz. Le explicó, admirado y no poco celoso, como cierto sujeto extraordinario se había encontrado con Ella en una fiesta, el sueño de Ella y el escandaloso sueño de su propia novia.

En cuanto a Franz, se consideraba un hombre completamente desprovisto de atractivos para las mujeres. Quizá por eso soñó, esa noche del martes, que el desconocido personaje que se había originado esa cadena de sueños era nada menos que él mismo.

César Fernández Moreno
No. 76, Marzo-Abril 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 317

Los recuerdos

Al bajar las escaleras, los recuerdos se quedaron allí angustiados, mudos, incrédulos. Dispuestos a sobrevivir, esperaron a la siguiente víctima. En el silencio de las cinco de la madrugada una ambulancia aúlla. Dentro va un hombre quejándose de las erupciones, gritos y fieras mordidas que siente dentro de la cabeza.

Antonia Mora
No. 76, Marzo-Abril 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 314