Walter Muschg

Walter Muschg

( 21 de mayo 1898 en Zurich , † 06 de diciembre 1965 en Basilea )

Historiador literario suizo, ensayista y político.

Estudió en La Universidad de Zurich, psicología desde 1917 hasta 1921. En el Berlín de la década de 1920, donde continuó Muschg su carrera académica, convivió, en Berlín, con exponentes de la literatura expresionista y se convirtió en profesor en la Universidad de Zurich en 1928 con una obra muy renombrada, El psicoanálisis y la literatura.

Su obra principal, la Trágica historia de la Literatura fue publicada en 1948.  y en 1956, La destrucción de la Literatura alemana. En ambas obras, muestra una polémica actutud hacia la literatura contemporánea.

Muschg político comprometido, luchó durante la era nazi por las políticas restrictivas de asilo suizos.

De 1939 a 1943 Muschg posó para el Círculo del Estado Independiente en el Consejo Nacional. Desde 1936 hasta su muerte en 1965 fue profesor de “Literatura Alemana” en el Departamento de Inglés de la Universidad de Basilea[1] .

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A Milena


Kafka le promete visitarla en Viena, y le dice lo más encantador que se puede decir a una mujer: “Hoy vi un plano de Viena, y por un momento me pareció incomprensible que se haya construido una ciudad tan grande si tú sólo necesitas un cuarto”

Walter Muschg
No. 34, Marzo 1969
Tomo VI – Año IV
Pág. 154

Bernard Berenson

Bernard Berenson

(Butrimonys, actual Vilna, Lituania, 26 de junio de 1865 – Florencia, Italia, 6 de octubre de 1959)

Era un experto en arte. Sus estudios sobre arte y sus contactos con la alta sociedad estadounidense le hicieron rico gracias a que puso de moda el Renacimiento en el mercado del arte y autentificó numerosas obras.

Ya en 1907, su obra Drawings of the Florentine Painters le había consagrado como la principal guía del renacimiento italiano. Su teoría acerca de la empatía en el observador provocada por valores táctiles estuvo muy de moda cuando la publicó por primera vez, en 1896.

Su relación de 30 años con el marchante lord Duveen le permitió vivir lujosamente en su villa cerca de Florencia. Sus obras más reflexivas (Rumour and reflections, 1952; Seeing and Knowing, 1953, y la póstuma, The passionate sightseer) le convirtieron en un sabio muy respetado. Asesoró a diversos coleccionistas americanos (como Isabella Stewart Gardner) y así contribuyó al auge de los museos en EE.UU.

Donó todos sus bienes a la Universidad de Harvard, que le había ayudado a pasar la infancia a la erudición.

Su sobrina bisnieta, Marisa Berenson, es una famosa actriz estadounidense. La hermana de Marisa, Berry Berenson, fue una fotógrafa y actriz y la esposa del actor Anthony Perkins. Berry falleció en los ataques del 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York[1].

 

Guillermo de Torre

Guillermo de Torre

(Madrid, 1900 – Buenos Aires, 14 de enero 1971)

Fue un ensayista, poeta y crítico literario y de arte español perteneciente a la Generación del 27. Sus restos descansan en el Cementerio de La Recoleta, de Buenos Aires, junto a los de su mujer, Norah Borges, y a los de su suegra, Leonor Acevedo Suárez.

Más reconocido como importante crítico literario y de arte español, fue, sin embargo, uno de los impulsores del ultraísmo, también con su trabajo poético, en sus comienzos. Después de la publicación de los poemas ultraístas Hélices (1923), se orientó definitivamente al cultivo del ensayo literario y artístico, donde se destacó como comentador del fenómeno estético vanguardista. Fue colaborador habitual de Revista de Occidente, Sur y El sol, y fundador, junto con Giménez Caballero, de La Gaceta Literaria (1927) y, junto con Pedro Salinas, de Índice Literario (1932). Desde 1956 fue catedrático de la Universidad de Buenos Aires, donde fijó su residencia. Sus volúmenes más importantes son: Literaturas europeas de vanguardia (1925, reeditado y ampliado en 1965), La aventura y el orden (1943), Problemática de la literatura (1951), Las metamorfosis de Proteo (1956), El fiel de la balanza (1961) y Tres conceptos de la literatura hispanoamericana (1963)[1].

El suicida


Un joven húngaro, desesperado, se arroja al Danubio. Sobreviene un policía que, encañonándole con un revolver, le interpela: “¡Salga usted del agua o disparo!” Como “despertado” —esta fue luego la palabra del suicida— por la extraña, incongruente amenaza, el joven nada vigorosamente y alcanza, salvo, la rivera.

Guillermo de Torre
No. 34, Marzo 1969
Tomo VI – Año IV
Pág. 147

El verdadero origen de la democracia


Los ciegos, ante la imposibilidad de contar con un rey tuerto, votaron únicamente por la adopción de un régimen republicano.
Ello ocurrió en el país de los cíclopes, hace muchísimo tiempo…

Francisco Silva García y Lidurbelia Godinez
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 110

Ida Vitale

Ida Vitale

Poeta y crítica uruguaya nacida en Montevideo en 1924.

Estudió Humanidades en su país, siendo profesora de literatura hasta 1973 cuando la dictadura la forzó al exilio. Vivió en México de 1974 a 1984, radicándose definitivamente  en Austin, Texas, desde 1989.

Su obra lírica, caracterizada por una honda emoción expresada de manera lúcida y privada de patetismos, la convierten en una de las voces principales de la llamada generación del 45, y en la actualidad,  en nombre insoslayable del panorama poético hispanoamericano.

Además de poeta, es autora de artículos periodísticos y de crítica literaria, así como de numerosas traducciones.

Parte de su obra está contenida en los siguientes volúmenes: «La luz de esta memoria» en 1949, «Palabra dada» en 1953, «Cada uno en su noche» en 1960,«Oidor andante» en 1972,  «Jardín de sílice» en 1980, «Parvo reino» en 1984, «Sueños de la constancia» en 1988, «Procura de lo imposible» en 1998, «Reducción del infinito» en 2002, «Plantas y animales» en 2003, y «El Abc de Byobu» en 2005[1]

De la igualdad de clases


El demagogo Hsü-Hia, atraía verdaderas multitudes. Con palabra poderosa e incisiva no cesaba de machacar acerca de la igualdad natural de todos los seres humanos y contra la existencia de los privilegios. Y como era muy inteligente no apelaba a adornos literarios o a las formas tradicionales, sino que iba derecho al grano. “Acaso —tronaba— ¿es justo que el emperador F´ang y su corte de funcionarios parásitos, los mandarines que explotan la ignorancia del pueblo y los generales sus temores, vivan todos como los dioses, comiendo nidos de codornices, pasando entre sus jardines suntuosos, haciendo el amor con hermosas y experimentadas cortesanas o cabalgando a campo traviesa para cazar el tigre o el halcón, mientras vosotros, campesinos, pescadores y zapateros morís de hambre en un trabajo embrutecedor y sin pausa?” Pero F´ang, sin preocuparse demasiado lo dejaba hacer, porque Hsü-Hia vivía en un palacio lleno de muebles de ébano y madreperla, su mesa era la mejor provista del imperio, se destacaba como un formidable soldado y cazador, y además tenía éxito sin parangón con las mujeres más seductoras del país.

Rodolfo Modern
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 107

Fetito

Las nupcias entre la Urraca Copetona y Don Pancho Equis fueron consumadas sobre cimientos vanguardistas: cero hijos hasta resolver el problema económico, atizado en esas fechas por ventarrones inflacionarios, y el rompecabezas existencial, puesto que ambos habían contraído matrimonio en cinco oportunidades.

Mas la Urraca Copetona resultó una negligente empedernida o los comprimidos no funcionaban o quién sabe qué. El caso es que hubo inesperada concepción y, para acabarla de fastidiar, el bebé nació antes de tiempo.

El binomio Urraca Copetona-Don Pancho Equis tomó las cosas con aplaudible intrepidez y aceptaron todo.

Ahora, a donde quiera que se desplazan, llevan una minúscula cesta de mimbre, especie de moisés confeccionado justo a la medida y, con paternal vanidad, muestran un Fetito a quien lo desee, además de que se jactan, con exótico humor, de que conocieron a magnífico taxidermista y que lo recomiendan, por encima de otro aspirante que pudiera surgir en la competencia, para lo que ofrecerse pudiera.

Marco Aurelio Carballo
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 103

Cuento para volantear

A la aurora boreal y a Berta Zapata

Al Notata le contaron tal barbaridad que decidió transcribirla. Resulta que el Instituto de perjurios para cualquier mundo dictaminó investigar en los campos de concentración indígena de la Sierra de Puebla la frecuencia promedio del orgasmo en las mujeres.

El Doctor Filial, la Doctora Cajero y el Demógrafo Zorras recibieron. De inmediato, una comisión de padres de familia y esposos del área indígena que se brindaron a mejorar por medios naturales el nivel orgásmico de la Doctora Cajero y de las madres, hijas, esposas de los investigadores.

Florencio Sánchez Cámara
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 92

Thomas Merton

Thomas Merton

(Prades, Francia, 1915 – Bangkok, 1968)

Nació en Prades, Francia. Su padre era originario de Nueva Zelanda y su madre originaria de Estados Unidos. Su madre falleció cuando él era niño. La infancia de Merton fue inestable en cuanto a su residencia, pues vivió en Francia, en las Bermudas, en Estados Unidos y en Inglaterra. En Inglaterra, estudió en la Universidad de Cambridge. Terminó sus estudios en la Universidad de Columbia, Estados Unidos. Por último, realizó su tesis de doctorado con el título de “La naturaleza y el arte en William Blake”. Influido por los autores de sus libros e impulsado por una llamada interior a unirse con Dios, se convirtió al catolicismo en el año 1938.

Ejerció docencia en Inglés en la Universidad de San Buenaventura y trabajó en un centro católico del barrio de Harlem en Nueva York. En 1941, ingresó la abadía trapense de Nuestra Señora de Getsemaní en Kentucky. Se ordenó sacerdote en 1949 y adoptó el nombre de padre Luis.

La montaña de los siete círculos (1948), su autobiografía, es su obra más famosa, traducida a veintiocho lenguas. También escribió Las aguas de Siloé (1949) y El signo de Jonás (1953), dos volúmenes sobre la vida de los trapenses; Semillas de contemplación (1949) y La vida silenciosa (1957), libros de meditación, así como varios libros de poesía Figuras para un Apocalipsis (1947), Las lágrimas de los leones ciegos (1949) y Las islas extranjeras (1957).

Durante sus 27 años en Getsemaní, Merton se convirtió en un escritor contemplativo y poeta, y se abrió al diálogo con otras religiones, apoyando causas como el pacifismo y los movimientos antiracistas. En 1959 conoció al sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal al arribar éste al monasterio. Después del regreso de Cardenal a Nicaragua, Merton sostuvo con él una activa correspondencia epistolar hasta su muerte, la relación que se dio entre ellos, fue de padre espiritual y devoto. Entre los años de 1963 y 1967 sostuvo una fluida correspondencia con el escritor rumano Ştefan Baciu. En 1964 escribió el manifiesto “Mensaje a los Poetas” como adhesión al Movimiento Nueva Solidaridad creado por el poeta argentino Miguel Grinberg, quien posteriormente tradujo al castellano sus libros El hombre nuevo, Pan en el desierto, Místicos y maestros Zen, Diario de un ermitaño, Ascenso a la verdad y Cartas a los escritores. Merton murió en un accidente en 1968 mientras asistía a una conferencia entre cristianos y budistas en Bangkok. Se encuentra sepultado en el monasterio de Getsemaní.

Merton y Robert Lowell, otro converso al catolicismo, han sido considerados en su tiempo como los dos poetas jóvenes más importantes de los Estados Unidos. Por otra parte, sus diarios y sus cartas, que por expreso deseo de Merton no se publicaron hasta 25 años después de su muerte, revelan la intensidad de su compromiso con el movimiento por los derechos civiles, la justicia social y el diálogo interreligioso. Desde 1972, el Thomas Merton Center de Pittsburg concede el Thomas Merton Award, un premio a las iniciativas por la paz[1].

Era sin historia


En la era en que la vida sobre la tierra era plenitud, nadie prestaba particular atención a los hombres valiosos, ni señalaba con habilidad. Los gobernantes eran simplemente las ramas más altas del árbol, y el pueblo era como los ciervos en los bosques. Eran honestos y justos, sin darse cuenta de que estaban “cumpliendo con su deber”. Se amaban los unos a los otros y no sabían que esto significaba “amar al prójimo”. No engañaban a nadie y aún así no sabían que eran “hombres de fiar”. Eran íntegros y no sabían que eran “hombres de buena fe”. Vivían juntos libremente dando y tomando, y no sabían que eran “generosos”. Por esta razón sus hechos no han sido narrados. No hicieron historia.

Thomas Merton
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 77

Comprensión


En el momento de abandonarle, ella comprendía que era un buen hombre —el mejor de los hombres— que la había hecho feliz y que seguiría haciéndola feliz toda su vida. Ella comprendía que, al irse, lo mataba y que ella misma sería desgraciada. Comprendía que le seguía queriendo como el primer día, que quizá le amaba más que entonces. Comprendía, por otra parte, que el seductor era un hombre despreciable, que no la quería ni la querría nunca, que la abandonaría en breve dejando su vida rota. También comprendía que ella misma —la seducida— no amaba al seductor y ni siquiera se sentía verdaderamente atraída por él. ¿Por qué se iba entonces?

Porque —a pesar de todo— había decidido hacerlo.

N. D.: El apólogo anterior puede parecer al lector una curiosa anomalía o divertida excepción. Lo esencial es —por tanto— que comprenda que el autor no le cree tal excepción, sino que —muy al contrario— lo propone como regla general.

Luis Martín Santos
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 81

Largo vuelo


El gigantesco aparato, un Jumbo Jet-747, se disponía, después de 98 horas de vuelo ininterrumpido, a aterrizar en su lugar de destino. Las condiciones del vuelo habían sido perfectamente normales y no hubo problemas con la manera especial de autoabastecer en el aire al avión.

Salió el tren de aterrizaje y se oyó la voz característica de la aeromoza anunciando a través de los parlantes del aparato lo siguiente: “Su atención, por favor, señores pasajeros. TWZN, su línea aérea predilecta, les agradece su gran voluntad de viajar con nosotros durante todo ese tiempo y por tan larga travesía. Gracias por habernos seleccionado. Dentro de contados momentos estaremos aterrizando en el Aeropuerto Internacional del Infierno. Por favor, apaguen sus cigarrillos, coloquen sus espaldas en posición vertical y ajústense los cinturones.

Gracias”…

José Gregorio Lobo
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 75

El minotauro, o “Yo también soy los clásicos, u Homenaje a Borges


Otra leyenda cuenta que el héroe, llegado al centro del laberinto, no encontró ningún minotauro y que durante años y más años dio vueltas y más vueltas y finalmente murió allí dentro, pues el Laberinto era sólo el otro nombre del Minotauro.

José de la Colina
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 72

Las monjas y el Deán


Cuentan que cerca de Plasencia está un monasterio el cual llaman Perales. Las monjas de él no tienen buena fama. Pasó el Deán de Plasencia y escribió en la pared: “Este peral tiene peras: cuantos pasan comen dellas”. Escribieron debajo las monjas:”Vos, bellaco, pasastes y no las probastes”. Respondió el Deán: “En peras tan pasadas no empleo yo mis quijadas”. Respondieron las monjas: “Nunca vimos tejedor que no fuese decidor”.

Luis de Pinedo
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 71