De las distintas clases de mentes


Decía el filósofo Chi Hua, quien asimismo tenía experiencia como arquitecto y era misógino: la mente del ser humano se parece notablemente a las construcciones que levantan los hombres para habitar en su interior. La mente del niño es un cuarto único, amplio, blanco y soleado donde se van colocando las cosas esenciales. La del adolescente empieza a dividirse en unos pocos cuartos, pero con menos luz y algunos pasadizos. La mente del adulto está distribuida en numerosos compartimentos amontonados caprichosamente, con pasillos, escaleras rectas y de caracol, y los baña una luz artificial potente y engañosa. La del anciano ha derribado tabiques innecesarios y hay de nuevo un solo cuarto, cada vez más despojado de cosas, una mesa y una cama. En cuanto a la mente de la mujer —sonreía Chi Hua con malicia—, es como un laberinto en contínuo movimiento lleno de luces fugaces y sombras ilusorias de insignificancias que cambian continuamente de sitio.

Rodolfo Modern
No. 87, 1981
Tomo XIII – Año XVII
Pág. 761

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