El truco

Se me apareció un prestidigitador y me dijo: si me das quinientos pesos te puedo enseñar un truco con el que asombrarás a tus amigos.

Aunque yo le debía confianza, por el hecho de haber surgido ante mí de la nada, el precio me pareció excesivo y así se lo hice notar. Sin embargo, no quise dejarlo ir sin conocer cuál era el truco. Más que nada para saber con qué podrían asombrarse mis amigos.

“Este”, me dijo, haciendo crujir en sus ágiles dedos un billete de quinientos pesos.

José Antonio Bernal
No. 75, Enero-Febrero 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 132

Der traum ein leben


El diálogo ocurrió en Adrogué. Mi sobrino Miguel, que tendría cinco o seis años, estaba sentado en el suelo, jugando con la gata. Como todas las mañanas, le pregunté:

—¿Qué soñaste anoche?

Me contestó.

—Soñé que me había perdido en un bosque y que al fin encontré una casita de madera. Se abrió la puerta y saliste vos.— Con súbita curiosidad me preguntó : —Decime ¿qué estabas haciendo en esa casita?

Francisco Acevedo en: Memorias de un bibliotecario (1955)
No. 75, Enero-Febrero 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 130

Como quien dice


—Como quien dice, estoy jodido…

Se levantó lenta y perezosamente de la cama; sus ojos sintieron que toda la luz del sol penetraba por ellos. El agua fría del baño mojó su rostro amodorrado por el sueño.

—Como quien dice, estoy jodido…

El proceso para vestirse, tan rutinario como respirar, se vio afirmado por la búsqueda, un tanto desesperada, de un calcetín negro con rayas blancas verticales de arribabajo o abajoarriba.

—Como quien dice, estoy jodido…

El desayuno lo tomó como siempre, rápido y a medias. El huevo duro quedó tirado sobre la mesa adornada con un mantel rojo desteñido, formando, junto con la leche achocolatada, la imagen perfecta para una pintura. Luego, cuando sacó la cabeza para salir a la calle, pensó: como quien dice, estoy jodido…

Y era cierto, acababa de despertar y se había dado cuenta que estaba vivo.

Francisco Bertrand
No. 75, Enero-Febrero 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 129