El último juego


Ahí estaba esperando el momento de tomar la decisión. Esta vez todo estaba preparado. Iba a contemplar por fin, el último momento antes del gran viaje. Por mucho tiempo se había preguntado cómo serían los instantes entre dos mundos, entre dos realidades distintas. El espejo que minutos después serviría para contemplar su obra, se encontraba colocado frente a la chimenea. Tenía la seguridad de que un suicidio bien ejecutado podía ser una obra de arte. Se vio por última vez. Su rostro había envejecido durante los últimos días. Apenas pudo pasar la saliva que resbaló despacio por la garganta. El día estaba nublado. Este era el final de todos los juegos. Tomó la pistola y la llevó hasta la boca. Miró el cañón y lo introdujo hasta cerca de la garganta. Mano firme, el dedo empezó a apretar despacio. Se volvió a ver el espejo; para su sorpresa, no reflejaba nada. Quiso detenerse, pero el dedo ya había apretado el gatillo.

José Enrique Patlán
No. 75, Enero-Febrero 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 161

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