Una moneda


Un hombre tenía entre sus manos una moneda; la miraba atento, mientras rodaba en el malabarismo que le imprimía con sus dedos.

Me atreví a preguntarle: ¿Qué tiene su moneda?

—Esta moneda encierra mi futuro —y me la mostró.

La moneda era rara, en una de sus caras tenía el símbolo de la ilusión; en la otra el signo de la prosperidad.

—¿Por qué guarda su porvenir? — inquirí de nuevo.

—Porque soy indeciso, la lanzaré al aire y ella me lo dirá.

Frotándose las manos con entusiasmo, lanzó la moneda con tal fuerza, que la vimos subir, subir… despidiendo destellos de luz.

La cara del hombre se fue descomponiendo…

La moneda nunca bajó.

Moisés Plata Becerril
No. 75, Enero-Febrero 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 143

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