Hindúes en Venus


NUEVA DELHI, 9 de Octubre.— Una profesora hindú de física afirma que Venus está habitado por compatriotas suyos que se exiliaron a ese planeta para escapar a un cataclismo que sufrió el Valle del Indo tres mil años antes de nuestra era.

La profesora, Ruth Reyna, de la Universidad de Chandigarh, en el Punyab, declaró a la prensa que esperaba una confirmación de su teoría por parte de la administración espacial norteamericana, la NASA, a la que ha enviado un informe sobre sus investigaciones.

Según esta profesora de física, los habitantes del Valle Indo, prevenidos de una inminente catástrofe por sus astrólogos, se embarcaron en un navío espacial y emigraron al hemisferio frío de Venus, cuya temperatura elevaron artificialmente.

Ruth Reyna afirma que la colonia hindú de Venus se compone actualmente de unos mil o mil doscientos individuos.

Los ortodoxos hindúes creen que toda tecnología moderna está ya contenida en los textos sagrados del hinduismo y que hubo una civilización hindú desaparecida que conocía la aviación y los cohetes.

Cable de Agencia France Presse
No. 28, Febrero 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 259

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Dina, Holda, Herodiaze


Al concilio celebrado en Ancyra el año 314 se atribuyó así un canon que traducido, dice de esta suerte: “Hay que añadir, además, que ciertas mujeres criminales, convertidas a Satán, seducidas por la ilusiones y fantasmas del demonio, creen y profesan, que durante las noches, con Diana, diosa de los paganos (o con Herodiade) e innumerable multitud de mujeres, cabalgan sobre ciertas bestias y atraviesan los espacios en la calma nocturna, obedeciendo a sus órdenes como a las de una dueña absoluta.

Recogido por José Luis Martínez en “La Luna”
No. 75, Enero-Febrero 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 205

Parto con dolor

—Doctor —dijo el enfermo—, ¿podré tomarme unos tragos?

—Mire —dijo el médico, llenando de humo la habitación—, hay casos en que la sulfametoxipiridazina, como toda sulfa, produce con el alcohol cierta cristalización. Claro que también hay casos en que no ocurre nada.

El enfermo reclinándose evidentemente molesto, ahuyentó el humo con una revista y prosiguió su embestida.

—Oiga, doctor, ¿y qué pasa con esto de las cristalizaciones?

—Bueno, lo que ocurre es que se forman unos cálculos.

—¿Unos cálculos?

—¿Sí, cálculos, unas piedrecillas que se expulsan por ahí y, créame, con más dolor que si estuviera pariendo un ropero de tres cuerpos.
Por la tarde lo visitaron sus amigos y la señora del enfermo sirvió galletitas saladas y aguardiente de Chillán.

—¿No te tientas con un traguito? —le dijo a su esposo levantando la botella.

El enfermo había reflexionado bastante y su conclusión era ésta: hay una sola manera de saber si uno es de aquellas personas en quienes el alcohol cristaliza con la sulfametoxipiridazina, una sola.

—Bueno, vieja, sírveme un poco. Total…

Por la noche el enfermo tuvo los primeros síntomas. Decayó. Una semana después comenzaron las contracciones muchísimo antes de los nueve meses reglamentarios, entre fiebres y alaridos, comenzó a nacer un hermoso y sano ropero.

Cuando ya había visto la luz el segundo cuerpo, llegaron los vecinos y los curiosos. Si bien el ropero vivió, el enfermo, no dando abasto su organismo, hubo de quedarse —para tristeza de todos— en el parto.

Poli Delano
No. 75, Enero-Febrero 1977
Tomo XII – Año XII
Pág. 171