Educación


Y en este punto, es fácil que piense de Inglaterra lo que de la educación de su hijo pensaba la viuda de Shelley:

—Lo llevaremos —le decía un amigo en cierta ocasión— a una escuela donde le enseñen a conducirse de acuerdo con sus propias ideas.

—No, gracias —repuso al instante la viuda—. Así fue educado su padre. Pero yo para mi hijo preferiría una escuela donde lo enseñaran a conducirse de acuerdo con las idea de los demás.

Alfonso Reyes
No. 28, Febrero 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 259

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