La sangre azul


Ilustres personas son llamadas en latín las personas honradas que son puestas en dignidades, así como los reyes y los que descienden de ellos, y los condes y los que descienden de ellos, y los otros hombres honrados semejantes a éstos. Y estos tales, como quiera que según las leyes pueden recibir las barraganas, hay tales mujeres que no las deben recibir, así como la cierva o hija de cierva. Ni la que fuese afforrada, ni su hija, ni juglaresa, ni tabernera, ni regatera, ni sus hijas, ni otra persona de aquellas que son llamadas viles por razón de sí mismas o por razón de aquellos de quienes descendieron. Y si alguno de los sobredichos hiciese contra esto y tuviese de tal mujer hijo, según las leyes, no sería llamado hijo natural, sino espurio, que quiere decir tanto como fornecino. Y además, tal hijo como éste no debe participar en los bienes del padre, ni está el padre obligado a criarlo si no quisiere.

Alfonso X en Partida IV
No. 28, Febrero 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 269

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