Ley profunda


Se trata de libertarnos, simplemente. De enseñarnos a descubrir —sin libros, porque el mago no debe valerse de subterfugios— la ley profunda que cada uno lleva en el eje de la vida. El acento pasa del saber al comprender. Y el que comprende, crea. La sabiduría es un peso específico del alma, y no una suma de conocimientos allegados desde afuera. El pensamiento tiene que encarnar en la vida Lagos spermatikós.

Alfonso Reyes
No. 28, Febrero 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 273

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