Picardía


En Pekín, no se permite que las cosas se construyan sobrepasando cierta altura, pues durante los largos meses de verano las damas tienen la costumbre de sentarse a tejer o a coser en sus patios, con ropas muy ligeras.

Giles
No. 28, Febrero 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 290

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El hombre al fondo del pozo


Hubo en un tiempo en el Estado de Sung, un tal señor Ting que no tenía pozo. Cada día, un hombre de la servidumbre dedicaba todo su tiempo para asegurarle el servicio del agua, pues debía ir a buscarla muy lejos. Para simplificar el trabajo, Ting hizo cavar un pozo en el patio.

—Al hacer cavar ese pozo en mi patio, me he ganado un hombre —le dijo a un amigo.

Este amigo se lo contó a otro, y, pasando de boca en boca, la observación se convirtió en esto:

“El señor Ting, al cavar un pozo en su patio, encontró un hombre”.

Estas palabras se divulgaron a través de toda la región y llegaron a oídos del rey, quien hizo llamar a Ting para saber de que manera había encontrado a un hombre en el fondo de su pozo.

Ting le explicó:

—Ese pozo cavado en mi patio, me evitó tener que hacer acarrear el agua desde tan lejos y por lo tanto me proporcionó dos brazos más para los trabajos de casa, ¡eso es todo!

Dsi Jua Dsi
No. 28, Febrero 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 287

Cuento chino


Cierto hombre, que había comprado una vaca magnífica, soñó la misma noche que crecían alas sobre la espalda del animal, y que éste se marchaba volando. Considerando esto un presagio de infortunio inminente, llevó la vaca al mercado nuevamente, y la vendió con gran pérdida. Envolviendo en un paño la plata que recibió, la echó sobre su espalda, y a mitad del camino a su casa, vio a un halcón comiendo parte de una liebre. Acercándose al ave, descubrió que era bastante mansa, de manera que le ató una pata a una de las esquinas del paño en que estaba su dinero. El halcón aleteaba mucho, tratando de escapar, y tras un rato, al aflojarse momentáneamente la mano del hombre, voló con todo y el trapo y el dinero. “Fue el destino”, dijo el hombre cada vez que contó la historia; ignorante de que, primero, no debe tenerse fe de los sueños; y segundo, de que la gente no debe recoger cosas que ve al lado del camino. Los cuadrúpedos generalmente no vuelan.

Anónimo
No. 28, Febrero 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 285

Lenocinio


De otro modo se comete lenocinio, y es cuando algún hombre mujer, siendo tercero o lo que llaman alcahuete, procuran y solicitan que alguna mujer sea conocida de hombre por carnal acceso y también por el contrario. Antes, a estos conciliadores de voluntades se les daba y ponía pena de muerte, siendo las mujeres solicitadas doncellas, casadas o viudas honestas; pero ya por la dicha general costumbre los empluman, y llevando corozas en las cabezas son públicamente avergonzados.

Los canonistas
No. 28, Febrero 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 279