La lluvia de los paraguas


Primero cayeron dos o tres y se clavaron en el suelo. Tras la sorpresa y la curiosidad siguió la inquietud. Pero nos dimos cuenta a tiempo de que había comenzado la lluvia de paraguas.

Caían y nosotros, sin dejar de mirar a lo alto, corríamos en busca de un refugio, esquivándolos para evitar que nos ensartaran como en un asador.

Hubo suerte, nos refugiamos a tiempo y sólo uno se clavó en el trasero de una muchacha.

Nuestras carcajadas fueron tan potentes que detuvieron la lluvia.
Ella arrancó el paraguas con naturalidad y tuvo para todos una sonrisa afectuosa.

A. F. Molina
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 26

De los histriones perfectos


El actor Hi-Fi era tan perfecto en sus interpretaciones que cuando murió en plena escena, el público no dejó de aplaudir vigorosamente. Y más de uno, en un rapto de natural entusiasmo, exigió la repetición del hecho.

Rodolfo Modern
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 23