Apariciones


Tranquila y en extremo discreta era aquella familia que habitaba la escondida casona. Únicamente faltaba a sus costumbres silenciosas las noches en que todos se reunían en la gran sala gótica, para escuchar a la abuela que arrancaba antiquísimas melodías al clavicordio.

Mas no hay dicha perdurable en este mundo. Y una noche, confirmando temores y sospechas de los distintos familiares, el padre dijo con voz que anhelaba ser firme, pero en la que temblaba el miedo:

“Tendremos que abandonar esta casa. Ya no cabe la menor duda de que los vivos se están apareciendo en ella”.

Jorge Mejía Prieto
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 51

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