La muerte es sueño

Estoy segura que los sueños pueden ser en extremo peligrosos.

Supe de una joven que empezó a soñar desde la banca de un parque. Al iniciar el sueño se imaginó raíz y se metió en la tierra; después fue musgo y verdeó la humedad; luego se volvió tallo y se engrosó en un tronco; brotó hecha hojas y acarició el viento; se tejió en un nido y le nació una paloma. Ya convertida en árbol se dio en sus frutos. Se transformó en una manzana tan bella que no resistió la tentación de saborearse a sí misma y se engendró en gusano.

Cuando asomó la cabeza desde la fruta para tomar un poco de aire, un gorrión ajeno al sueño se la tragó, completando así uno de los ciclos más cotidianos de la vida.

Beatriz Sanromán
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 59

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