Ida Vitale

Ida Vitale

Poeta y crítica uruguaya nacida en Montevideo en 1924.

Estudió Humanidades en su país, siendo profesora de literatura hasta 1973 cuando la dictadura la forzó al exilio. Vivió en México de 1974 a 1984, radicándose definitivamente  en Austin, Texas, desde 1989.

Su obra lírica, caracterizada por una honda emoción expresada de manera lúcida y privada de patetismos, la convierten en una de las voces principales de la llamada generación del 45, y en la actualidad,  en nombre insoslayable del panorama poético hispanoamericano.

Además de poeta, es autora de artículos periodísticos y de crítica literaria, así como de numerosas traducciones.

Parte de su obra está contenida en los siguientes volúmenes: «La luz de esta memoria» en 1949, «Palabra dada» en 1953, «Cada uno en su noche» en 1960,«Oidor andante» en 1972,  «Jardín de sílice» en 1980, «Parvo reino» en 1984, «Sueños de la constancia» en 1988, «Procura de lo imposible» en 1998, «Reducción del infinito» en 2002, «Plantas y animales» en 2003, y «El Abc de Byobu» en 2005[1]

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Sacrificios


Dos viejos sabios están sumisamente enfrentados a una computadora gigante.

—¿Qué dice?

—Quiere que le sacrifiquemos un cordero.

Ida Vitale
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 111

De la igualdad de clases


El demagogo Hsü-Hia, atraía verdaderas multitudes. Con palabra poderosa e incisiva no cesaba de machacar acerca de la igualdad natural de todos los seres humanos y contra la existencia de los privilegios. Y como era muy inteligente no apelaba a adornos literarios o a las formas tradicionales, sino que iba derecho al grano. “Acaso —tronaba— ¿es justo que el emperador F´ang y su corte de funcionarios parásitos, los mandarines que explotan la ignorancia del pueblo y los generales sus temores, vivan todos como los dioses, comiendo nidos de codornices, pasando entre sus jardines suntuosos, haciendo el amor con hermosas y experimentadas cortesanas o cabalgando a campo traviesa para cazar el tigre o el halcón, mientras vosotros, campesinos, pescadores y zapateros morís de hambre en un trabajo embrutecedor y sin pausa?” Pero F´ang, sin preocuparse demasiado lo dejaba hacer, porque Hsü-Hia vivía en un palacio lleno de muebles de ébano y madreperla, su mesa era la mejor provista del imperio, se destacaba como un formidable soldado y cazador, y además tenía éxito sin parangón con las mujeres más seductoras del país.

Rodolfo Modern
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 107

Fetito

Las nupcias entre la Urraca Copetona y Don Pancho Equis fueron consumadas sobre cimientos vanguardistas: cero hijos hasta resolver el problema económico, atizado en esas fechas por ventarrones inflacionarios, y el rompecabezas existencial, puesto que ambos habían contraído matrimonio en cinco oportunidades.

Mas la Urraca Copetona resultó una negligente empedernida o los comprimidos no funcionaban o quién sabe qué. El caso es que hubo inesperada concepción y, para acabarla de fastidiar, el bebé nació antes de tiempo.

El binomio Urraca Copetona-Don Pancho Equis tomó las cosas con aplaudible intrepidez y aceptaron todo.

Ahora, a donde quiera que se desplazan, llevan una minúscula cesta de mimbre, especie de moisés confeccionado justo a la medida y, con paternal vanidad, muestran un Fetito a quien lo desee, además de que se jactan, con exótico humor, de que conocieron a magnífico taxidermista y que lo recomiendan, por encima de otro aspirante que pudiera surgir en la competencia, para lo que ofrecerse pudiera.

Marco Aurelio Carballo
No. 88, Septiembre- Noviembre 1983
Tomo XIV – Año XIX
Pág. 103