Cuento vuelto a contar

Cuando volvió a dormirse, la botella seguía sobre el armario, el barco dentro de la botella y él sobre la cama, en uno de los compartimentos del barco, etcétera.

Alfredo García Valdés
No. 102, Abril-Junio 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 133

Ulises

Sus días eran eclipses, sus noches: blancos. El insomnio fue siempre un puerto, el proyecto vital un barco. Sueño de los ojos que se sueñan divisando Itaca y los prodigios. El nunca se percató de ese manto; sus ojos un día se curvaron como las olas en el horizonte sin fin y sin principio. Un día soñó que lo soñaron: se levantó, entró a la Iliada y sigue recalando en los puertos fantasmas del presagio.

Jennie Ostrosky
No. 102, Abril-Junio 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 155

La odisea


A Ulyses lo tentaban los últimos modelos sports nausica, Calipso, Circe, pero la tentación nunca llegó a dominarlo por completo. En realidad, permanentemente, aún en plena carrera en las autopistas de la época, añoraba a Penélope, el sedán cuatro puertas negro, motor de pocas revoluciones, no muy gastador de combustible y de larguísima duración.

Ariel Méndez
No. 102, Abril-Junio 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 154