Armando Pereira

Armando Pereira

Nació Guatemala el 7 de julio de 1950. Estudió la licenciatura y maestría de lengua y literaturas hispánicas en la FFyL de la UNAM, en la que actualmente es profesor de literatura hispanoamericana. Investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y del SNI. De 1990 a 1992 fue jefe de redacción de la Revista Universidad de México. Premio Nacional de Ensayo José Revueltas 1976. Ha colaborado en Alero (Guatemala), La Jornada Semanal, La letra y la imagen, Revista de la Universidad de México, Revista de la Universidad del Estado de México, Siempre!, y Vuelta.

 Obra publicada

Cuento: Ciudad sitiada, UAEM, 1982. || El inquisidor, Cuadernos de Malinalco, 1995. || Amanecer en el desierto, ERA, 1996. || El ruido del mar, ERA, 2005.

Ensayo: La concepción literaria de Mario Vargas Llosa, UNAM, 1981. || Deseo y escritura, Premiá, 1985. || La (otra) memoria del cuerpo, UAM, 1985. || La herencia de Foucault, Ediciones El Caballito/UNAM, 1987. || Graffiti, UNAM, 1989. || Ensayos heterodoxos, UNAM, 1991. || En torno al Nuevo Mundo, UNAM, 1992. || Hacerle al cuento, UAT, 1994. || Novela de la Revolución Cubana (1960-1990), UNAM, 1995. || La Generación de Medio Siglo, UNAM, 1997. || La escritura cómplice. Juan García Ponce ante la crítica, ERA, 1997. || Una España escindida: Federico García Lorca y Ramiro de Maeztu, FCE, 2003.

Novela: Las palabras perdidas, ERA, 1999. || El ruido del mar, ERA, 2005.

 Investigación: Diccionario de literatura mexicana. Siglo XX, UNAM, 2000[1].

 

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Por la vertiginosa pendiente de las ciudades

Deseo despierta bajo las sábanas húmedas de sueño y de semen. Deseo bosteza. Deseo camina hasta el espejo y contempla sus enormes ojeras. Contempla la ciudad inmensa, cosmopolita, gris. Escucha las voces, los claxons, las sirenas de las fábricas, las trompetas y los tambores. Escucha la confusión de las lenguas. Deseo orina en el lavabo y el burbujeo amarillo y caliente lo hace reír. Deseo ríe y orina y contempla y escucha y defeca. Deseo saca la lengua por la ventana y prueba la suave textura del aire. Deseo baja (o sube) a la ciudad. Camina los parques y las calles, camina las gentes que lo cruzan inadvertidas, siguiendo una baba del diablo o un pagaré. Deseo salta y se asoma a los ojos abúlicos del adolescente. Deseo respira. Reconoce un espacio del que fue expulsado, reconoce y respira como engulléndolo. Deseo está en los pies que lo caminan. Es el paso y la voz, es el grito. Flota en el aire, ubicuo, como el fantasmático globo rojo de la infancia. Emerge de las alcantarillas. Desborda las casas y los parques. Deseo se instala en los intersticios de las palabras. Deseo toma (por asalto) la palabra. Dice su nombre y es el nombre. Deseo designa. Y transfigura. Deseo es espejo que desvela el rostro otro de la ciudad. Abre puertas y ventanas, como vulvas, y devora. Abre las piernas de esta página y te mira.

Armando Pereira
No. 102, Abril-Junio 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 202

El edén

Pidió el profeta que lanzara la primera piedra quien se sintiera libre de pecado (y se sonrió complacido de su astucia). Fue una muerte misericordiosa: sepultado en un instante por un diluvio de piedras, una por cada habitante de la tierra.

Guillermo Farber
No. 102, Abril-Junio 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 200

Un fallo inesperado

—Sin titubear he tocado a las puertas del Cielo, he sido una mujer muy casta en la tierra, mi sitio es aquí.

—Espera —dice San Pedro —hay que hacer ciertos trámites de rutina, ahora son muy rápidos con el auxilio de las computadoras celestiales, en una hora sabrás si el Jurado Calificador de Buenas Obras determina tu ingreso inmediato o tienes que pasar varios años en el purgatorio para que el sufrimiento purifique tu alma.

—Ficha 215, el fallo del Jurado es en siguiente:

“Conservar la virtud sin sacrificio no tiene mérito, esta mujer es frígida, deberá pasar 10 años en el purgatorio antes de trasponer las puertas de la gloria”.

María Elena Solórzano
No. 102, Abril-Junio 1987
Tomo XVI – Año XXIII
Pág. 198