Avecillas en problemas

No es que Felipe fuera un muchacho malvado pero es que El Gordo le había asegurado que matar pájaros a tiro de resortera no tenía igual como diversión… ah! El Gordo era un experto conocedor de los placeres de la vida. Pero el día que Felipe se procuró semejante entretenimiento por primera vez, la imagen del pajarillo muerto y sangrante le provocó más bien náuseas y vagamente recordaba haber lloriqueado. Así que la pandilla lo tildó de mariquita. El Gordo no dejaba de ufanarse enumerando la multitud de avechuchos muertos con sus certeros resorterazos. Y Felipe seguía siendo la mariquita de la pandilla. Hasta que tuvo una corazonada: nunca había presenciado la maestría del Gordo en el asunto y allí estaba posado en el suelo un regordete y distraído pajarillo; Felipe tomó su reportera y se la dio al Gordo… y hasta ahora El Gordo no ha sabido, como nunca supo, maniobrar una resortera.

David Cruz Martínez
No. 38, Septiembre-Octubre 1969
Tomo VI – Año V
Pág. 650

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