Benjamín Ramón

Benjamín Ramón

Nació en Panamá en 1939. Hizo estudios de Historia y Filosofía en la Universidad de Panamá. Ha dedicado su quehacer literario al cuento y la poesía. Es miembro de la Comunidad  Centroamericana de Escritores. Aparece en la Antología Crítica de la Joven Narrativa Panameña, México, 1971 y en Poesía Rebelde en Latinoamérica, México, 1979. Ha merecido distinciones en concursos nacionales e internacionales por su obra poética y narrativa: Cundeamor, cuento, 1966, mención en Premio ESSO de Panamá;  Sólo el mar, 1968 Mención en Juegos de Poesía Joven del Perú; Camión, 1972, Premio Universidad de Poesía; Amanecer de Ulises, 1983 y Las Ilusiones Perdidas, 1987, ambos Premio Poesía de Verano del Instituto Nacional de Cultura de Panamá, y Música Sabida, Finalista en el Premio Miró de Poesía, 1991, publicado en 2001. Obra poética: Puta vida o Esta ciudad que mata y otras alegrías, 1969; No trespassing, 1973; El mundo es más que el hombre, 1977; Árbol, mediodía, 1983; No olvidemos y otros poemas, 2001. Tiene dos libros de cuento: Contra reloj, 1992 y En un 2 por 3, 2007. Edita desde 1999 la revista impresa Camino de Cruces. Al decir de Mario García H., “el poemario Puta Vida es un texto que mezcla en su discurso hechos del acontecer nacional e internacional. En esta fusión el lenguaje busca expresar conceptos de la vida cotidiana del país y del poeta. Desde la perspectiva histórica, los versos marcan ciertos hechos sociales acaecidos en Panamá, desde la segunda mitad del siglo diecinueve hasta el año 1968. Y según el editor Luis Eduardo Henao: “La poesía de Benjamín Ramón además de su función emocional puede contener un trasfondo de lucha y mensaje político, como en los reunidos en No olvidemos. El país en la coyuntura del fin de siglo, ofrece la ocasión y el espacio propicios para hacer un poco de memoria colectiva, recordar fechas, lugares, nombres, sueños y miedos que sostienen el empeño histórico que, sépase o no, nos mueve y alienta”[1].

 

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Caballo, rey

I

Esperando recordó mil cosas. No es que hubiera olvidado, no, pero estar allí esperándola (¿por qué?) confundido y preguntándose por qué desde antes de las siete sirvió para que los recuerdos otra vez le hicieran sentirse amargo, si, amargo.

No, no había olvidado. No la había olvidado y todo lo dicho (¿todo?) era verdad o amargura.

 II

Ella abrió las piernas

Una tarde la vio sonreír como nunca

Últimamente te decía maricón

Pero él callaba

 III

Todo ese día llovió. Cuando llegó a la casa en la tarde sonó el teléfono una, dos, tres veces.

Benjamín Ramón
No. 38, Septiembre-Octubre 1969
Tomo VI – Año V
Pág. 659

Francisco Gandolfo

Francisco Gandolfo

 

Nació en Hernando, Córdoba, en 1921. En 1948 se instaló para siempre en la ciudad de Rosario, Santa Fe, donde se desempeñó como imprentero y editor. Entre 1968 y 1976 creó –junto con su hijo, Elvio– la mítica revista El lagrimal trifurca. Como editor fundó y dirigió la colección de poesía El Búho Encantado, donde publicó, entre otros, a Juan Carlos Martini, Eduardo D’Anna, Yanis Ritsos (traducido por Juan L. Ortiz) y Rafael Bielsa. Entre sus obras se encuentran Mitos (1968), El sicópata. Versos para despejar la mente (1974), Poemas joviales (1977), El sueño de los pronombres (1980), Plenitud del mito (1982), Presencia del secreto (1987), Pesadillas (1990) y Las cartas y el espía (1992), todos publicados e impresos por el sello y la imprenta que fundó. El Búho Encantado es uno de sus cinco libros que permanecen inéditos[1].

Los condenados

Convictos en sus causas llegaron a la mina acomplejados por su fatalismo.

Curtidos de trabajo mineral, con el sexo inútil como cañón de museo, el ansia de matar, vivir, morir, les rajaba el pecho.

Y cuando aparecieron las damas de caridad vestidas como aves del paraíso acompañadas por los jefes, en la imposibilidad de transformar para ellas el metal bruto en joyas inmediatas, entraron a las galerías y se dinamitaron en el corazón de la montaña.

Francisco Gandolfo
No. 38, Septiembre-Octubre 1969
Tomo VI – Año V
Pág. 658