Eugenio Trueba Olivares

Eugenio Trueba Olivares 

Homenaje en el 58 aniversario de la escenificación de los Entremeses Cervantinos, ahora en el Festival Internacional Cervantino.

Sólo por recordar que fue un personaje que aportó “un esfuerzo importante al desarrollo de nuestra sociedad regional”, por ponderar con justicia el aporte de los mayores, por abatir la desmemoria, por enriquecer el testimonio de las transformaciones cultural y artística que hemos vivido los habitantes de esta región: sólo por eso, un homenaje en vida, a la figura de Eugenio Trueba Olivares.

Esos y otros tantos son los motivos, objetivos y argumentos de la reciente biografía escrita por Luis Miguel Rionda y Luis Ernesto Camarillo, acerca de la vida y obra del creador de los Entremeses Cervantinos, de los cuales se celebra hoy su 58 aniversario.

“Sabemos poco del trayecto que hemos recorrido; me interesa que en el ámbito académico, político, social, reconozcamos el esfuerzo y aporte que generaciones anteriores nos han legado. Eugenio Trueba y otros maestros, deben ser tomados no sólo como un ejemplo, sino como una aportación de México al desarrollo de la cultura universal, no es poco”, comenta en entrevista para MILENIO el coautor de Eugenio Trueba Olivares. El último humanista, Luis Miguel Rionda.

Sobre el subtítulo del libro (que dicho sea de paso, no le gustó al maestro Trueba, según refiere Rionda), el académico de la Universidad de Guanajuato refiere el término humanista en el “sentido renacentista” de la palabra, al indicar que el interés de Trueba remite a pensar en aquellos enciclopedistas del Cinquecento europeo.

“Todavía en los años 50, 60 se podía; hoy ya no es así porque ahora se debe lograr una especialización, mayor profundidad en los conocimientos; ahora sabes mucho de poco y no poco de mucho”, comenta Rionda para luego recordar a Trueba como pintor, dibujante, escritor, poeta, novelista, gran ensayista y abogado, melómano y demás aficiones de carácter intelectual y artístico, conocedor de todas ellas.

Así pues la historia del biografiado es la de “un hombre de a pie” que disfruta de recorrer la ciudad que habita; del miembro de una gran familia de contrastes ideológicos; del próspero intelectual, del tenaz académico, del destacado integrante de un grupo que desde provincia y a partir del regionalismo, sentó las bases de la proyección internacional de la capital del estado gracias a la creación, 20 años después que sus Entremeses, del Festival Internacional Cervantino.

Contexto Histórico

El florecimiento intelectual logrado entre 1940 y 1960, coincide, según expone Rionda, con una época de decadencia en la ciudad por la crisis de la minería y el bajo precio de la plata. El turismo no existía y la universidad de Guanajuato todavía no era más que un colegio de mil estudiantes.

“Pero la generación a la que perteneció Don Eugenio, don Armando Olivares, Enrique Ruelas… son 20, 25 gentes que se dedicaron a actividades intelectuales en un pueblo de provincia. En el Estudio del Venado (casa de encuentro ubicada en el callejón del mismo nombre) se reunían a pensar, a dialogar. La cúspide llegó con la representación de los Entremeses Cervantino en 1953: producto más acabado del trabajo de más de una década”, explica Rionda, quien menciona, entre uno de los visitantes distinguidos al grupo de estudio, a Salvador Novo y a quien a la postre sería presidente de México, Luis Echeverría Álvarez.

Todo sucedía pues bajo las secuelas de la crisis política que provocó el suceso trágico del 2 de enero, la desaparición de poderes, los conflictos sociales y la pobreza; hasta que en el periodo del gobernador Aguilar y Maya con quien se favorece lo que Rionda llama efervescencia artística intelectual.

Entonces, la Universidad toma formal fundarse la escuela de medicina y en general, el ambiente comienza a ser propicio para el desarrollo de “escritores, poetas, actores, abogados, melómanos, cazadores de libros”, que eran estos integrantes de El Venado.

Anécdotas con incontables personajes de la ciudad vinculado siempre al arte, la cultura, la política, la sociedad; la Universidad, de la que fue maestro por más de 50 años y que como Rector renunció a la huelga de 1977; pasajes de su relación con sus hermanos sinarquistas y a profundidad, el conocimiento de un personaje que trasciende ya, desde Guanajuato, la cultura universal[1].

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