El nahual

Cuantas veces le platicaron a Juan Panadero de las esporádicas apariciones del Nahual en las tinieblas de los caminos vecinales, no lo creía. Se mofaba de quienes aseguraban la supervivencia de aborígenes que heredaron de sus ancestros las malas artes de la hechicería, capaces de transformarse en un animal generalmente macho cabrío o en greñudo perro de boca descomunal, cuyos ojos despiden en la oscuridad, siniestros fulgores rojos. Tal es el Nahual. Hasta que una noche yendo Juan Panadero solo y su alma, para el poblado de Tehuipango en plena sierra de Zongolica, entre los estados de Veracruz y Puebla, se encontró de manos a boca en una encrucijada con el Nahual en forma de un chivo, parado a mitad del camino impidiéndole el paso y fue tanto el susto del viandante que se quedó mudo. Afirman los brujos zongoliqueños, que recuperará el habla hasta que vuelva a hallar en una sinuosa vereda el Nahual que lo curará de espanto.

Benito Guerrero Páez.
No. 38, Septiembre-Octubre 1969
Tomo VI – Año V
Pág. 684

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