Judith Solís Téllez

Judith Solís Téllez

Profesora e investigadora de tiempo completo en la Unidad Académica de Filosofía y Letras (UAFYL), de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG). Entre sus publicaciones se encuentran: plaqueta de cuentos Alas; Correo menor (UAM-I, 1989); Arboleando (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2001); La zoología poética de Jorge Luis Borges (CNCA-IGC, 2005); coautora y co-coordinadora de Ciencias sociales y humanas desde el sur. Lecturas desde el sur de México (UAFYL-UAG); Memorias de la preparatoria No. 22 (1976-1996) (FOMES 95, UAG, 1997).

Ha publicado cuentos, crónicas y ensayos en los siguientes periódicos y revistas: Semanario Punto (1990-1991); semanario El Sur; Diario 17; Revista Amate; Revista Tierra Adentro; Revista Cronos.

Ha sido becaria del Centro Mexicano de Escritores. Distinguida con la beca Salvador Novo de Cuento (1988-1989); segundo lugar en el concurso Correo Menor Estudiantes (1989); becaria del FONCA en el género novela (2000-2001); becaria del FOECA, publicación de obra terminada (2004-2005)[1].

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A lo Cortazar


Tomar el tenedor y comenzar a batir el huevo, con la monotonía manual, casi mecánica, de mover el cubierto en la sustancia gelatinosa… y darse cuenta de pronto de que no habrá huevo batido, porque la clara y la yema no sólo no se han revuelto sino que han escapado del tenedor, y en el plato hay un pollito piando.

Judith Solís Téllez
No. 118, Abril-Junio 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 205

Ambrose Bierce

AMBROSE BIERCE

El escritor y periodista estadounidense Ambrose Gwinett Bierce, quien nació en Ohio el 24 de junio de 1842, se crió junto a sus padres y sus doce hermanos en el condado de Kosciusko, Indiana.

Allí se alistó como voluntario de Infantería con el fin de participar en la Guerra Civil Estadounidense, marco en el cual el joven fue nombrado teniente, realizó tareas de ingeniero topográfico y se involucró en diversas batallas.

En 1871, seis años después de haber obtenido la licenciatura en Periodismo, Bierce contrajo matrimonio con Mary Ellen Day, con quien tuvo tres hijos y, a pesar de haber estado separados desde 1888, estuvo en pareja hasta 1904.

En 1872, este periodista que colaboró con publicaciones como “The Argonaut”, “The Overland Monthly” y “The News Letter” (medio en el que llegó a ser director), se instaló en Londres, ciudad que abandonó en 1875 para regresar a Estados Unidos, donde amplió su experiencia periodística gracias a su trabajo como columnista y editorialista de “San Francisco Examiner”.

“Cuentos de soldados y civiles”, “Fábulas fantásticas”, “Diccionario del diablo”, “El clan de los parricidas”, “La muerte de Halpin Frayser”, “La cosa maldita” y “Un suceso en el puente sobre el río Owl” son algunos de los títulos que integran la extensa producción literaria de este escritor que, en 1913, viajó a México y, a partir de entonces, no se supo nada más sobre este cuentista que se unió al ejército de Pancho Villa.

Aunque su cuerpo jamás apareció y no se tienen datos precisos acerca de su muerte, hay versiones que indican que Ambrose Bierce perdió la vida en Ojinaga un año después de haber llegado al territorio azteca y hasta existe una creencia popular que indica que el escritor estadounidense fue fusilado en 1914 en el cementerio del pueblo de Sierra Mojada[1].

 

Dos hijos


Un hombre tenía dos hijos. El mayor era virtuoso y cumplidor, el menor malvado y astuto. Cuando estuvo a punto de morir, los llamó y les dijo:

Sólo tengo dos cosas de valor: mi rebaño de camellos y mi bendición. ¿Cómo las adjudicaré?

Dame tu bendición —respondió el Hijo Menor—, porque podrá enmendarme. Los camellos, estoy seguro de que los vendería y derrocharía el dinero.

El Hijo Mayor, disimulando su satisfacción, dijo que trataría de contentarse con los camellos y un recuerdo piadoso.

Así se dispuso y el Hombre murió. Entonces el malvado Hijo Menor se presentó ante el Cadí y le dijo:

—Mi hermano me despojó de mi legítima herencia. Es tan malvado que nuestro padre le negó su bendición, como es sabido. ¿Cómo podría, entonces, haberle dado los camellos?

Así el Hermano Mayor fue obligado a entregar el rebaño y recibió un severo castigo por su rapacidad.

Ambrose Bierce
No. 118, Abril-Junio 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 200