Progresión


Chuang Tzu (Waley: Three ways of thought in anciente China, pág. 25) recurre al mismo interminable regressus contra los monistas que declaraban que las Diez Mil Cosas (el Universo) son una sola. Por lo pronto —arguye— la unidad cósmica y la declaración de esa dualidad ya son tres; esas tres y la declaración de su trinidad ya son cuatro…

Jorge Luis Borges
No. 35, Abril 1969
Tomo VI – Año IV
Pág. 260

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De haremes equitativos


Y además de aquellas cuatro mujeres legítimas que habitaban en palacio tenía el rey Omar trescientas sesenta concubinas, tantas como los días del año copto, y cada uno de estos edificios contenía treinta concubinas, cada cual en su habitación, de modo que había trescientos sesenta aposentos reservados. Y el rey Omar, muy equitativo, había dedicado una noche del año a cada una de sus concubinas, de modo que se acostaba una sola noche con cada concubina, a la cual volvía hasta el año siguiente. Y no dejó de proceder de este modo durante un gran espacio de tiempo, y durante toda su vida. Por eso era famoso por su sabiduría admirable y por su probada virilidad.

Las mil noches y una noche
No. 35, Abril 1969
Tomo VI – Año IV
Pág. 259

Muerte en Venecia


Sentado a la mesa entre opulentas mujeres del Tiziano y torvos condotieros del Giorgione, el cardenal desvía imperceptiblemente los ojos y los detiene en un rincón donde un paje parece soñar despierto. El cardenal sabe que a un ademán suyo el paje correrá a servirle más vino. Sabe que luego lo precederá por las logias, empuñando una tea, hasta su alcoba. Y que se arrodillará a sus pies cuando él le dé una bendición. Pero también sabe que él es, para el paje, el recuerdo anticipado que treinta o cuarenta años después ese muchachito tendrá de un viejo cardenal que lo miraba con ojos de dolor.

Marco Denevi
No. 118, Abril-Junio 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 249