Irrebatible


“Nuestro Profeta, ¡sean con él la paz y la plegaria! dijo: “El verdadero sabio es el que prefiere las cosas inmortales a las perecederas.” Y se cuenta que el asceta Sabet lloró tanto, que se le enfermaron los ojos. Entonces llamaron a un médico, y le dijo: “No puedo curarte, como no me prometas una cosa”. Y el asceta preguntó: “¿Qué cosa he de prometerte?”. Y dijo el médico: ¡Que dejarás de llorar!” Pero el asceta repuso “¿Y para qué me servirán los ojos si ya no llorara?”

Las mil noches y una noche
No. 35, Abril 1969
Tomo VI – Año IV
Pág. 298

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