La iluminada


La que se encamina al mar con una lámpara encendida, ignora la presencia del faro. Su ignorancia es flor de invierno, voluntaria. Armada con la débil lumbre de su lámpara, ella va hacia el mar. No la distraen las voces del puerto, los guiños cómplices de sus hermanas, ni la tibieza inesperada de unas manos que la alcanzaron, anhelantes, en la penumbra del callejón. Pues la que va al mar, abriéndose paso con la llama incierta de su lámpara, sabe que ha de salvar nuestras vidas.

Jorge Esquinca
No. 117, Enero-Marzo 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 23

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