Pesca de sirenas

Hundir el barco hasta el fondo del mar, si es preciso, hasta que la quilla repose sobre la negra arena del fondo, en medio de la oscuridad y del silencio. Se corre el riesgo de que el navío no vuelva más a flote. Pero si vuelve, en su arboladura, enredadas en las jarcias, habrá sirenas.

Marco Denevi
No. 117, Enero-Marzo 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 85

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