Osiris


El almaz, antes de entrar en los Elíseos, es presentada ante el sagrado tribunal de Osiris, juez supremo y soberano del infierno, el cual según la conducta, fija el destino. Después de haber sido juzgada por el rey y las sombras, entra esta alma en el lugar de los dolores para purificarse, y según la gravedad de sus faltas se determina la duración de sus penas. Las almas más virtuosas recorren en nueve años, el círculo entero de las expiaciones, y vuelven a subir al Olimpo; pero hay algunas que no se purifican sino después de tres mil años. La serie de las penas con que se castiga al culpado no principia sino después de la disolución del cuerpo; las emigraciones de las almas. Dice Hermes, son numerosas y no todas igualmente felices; las que estaban convertidas en reptiles, pasan a los animales acuáticos; las de los animales acuáticos a los terrestres, y de éstas a los cuerpos humanos. El alma que estando en el cuerpo de un hombre, continúa malvada, vuelve a animar a los reptiles y jamás adquirirá la inmortalidad.

Píndaro y Creuzer
No. 29, Abril 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 409

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