El fascinador


En el año del Señor 1503, noveno año de Federico, Rey de Nápoles y de Sicilia, Elfrida de Monte Salerno, llevando la impiedad hasta el exceso, se jactaba ante todos de poseer el verdadero paraíso y de renunciar voluntariamente al que aguardamos en la vida eterna. Pero, en la noche del jueves al viernes santo, un temblor de tierra arruinó su palacio, cuyas ruinas se han convertido en una morada de Satán, donde el enemigo del género humano ha establecido muchos y muchos demonios que por largo tiempo obsesionaron y obsesionan todavía, mediante mil fascinaciones a quienes se atreven a aproximarse a Monte Salerno, y hasta a los buenos cristianos que habitan en los alrededores.

Jan Potoki
No. 29, Abril 1968
Tomo V – Año IV
Pág. 418

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