Reencuentro


Un hombre que desde hacía mucho no veía al señor K, lo saludó con estas palabras:

—No ha cambiado usted nada.

—¡Oh! —exclamó el señor K, palideciendo.

Bertolt Brecht
No. 113, Enero-Marzo 1990
Tomo XIX – Año XXVII
Pág. 51

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Declaración

¡¿Culpable?!… pues… sí, verá:
Su pelo era negro y muy largo, por eso digo que era como la noche; sus ojos muy grandes y oscuros, por eso digo que eran como estanques interiores; su mirada imantaba la de los hombres, por eso digo que era como culebra hipnótica, como frío vaho que me atrajo al abismo…

Su… su voz era como vidriosa, por eso digo que se quebró entre mis manos; su vida como un veneno azogado, por eso digo, Señor de Ley, que se me chorreó entre los dedos cuando la estrangulé junto al río.

Gerardo Cornejo Murrieta
No. 113, Enero-Marzo 1990
Tomo XIX – Año XXVII
Pág. 45

Máximas de Don Graci

El silencio es como el dolor, propicia la meditación, mueve al orden y prlonga los deseos.

Defeca con ternura, ese tiempo no cuenta y al sumarlo edificas la eternidad.

Mirar es un pecado de tres caras, como los espejos de las rameras. En una aparece la verdad, en otra la duda y en la tercera la certidumbre de haber errado.

Alza tu voz en el blando silencio de la noche, cuando todo ha callado en espera del alba; alza, entonces, tu voz y gime la miseria del mundo y sus criaturas. Pero de nadie sepa de tu llanto, ni descifre el sentido de tus lamentos.

Una hoja es el vicio, dos hojas son un árbol, todas las hojas son, apenas, una mujer.

No midas tus palabras, mide más bien la húmeda piel de tu intestino. No midas tus actos, mide más bien la orina del conejo.

Apártate, deja que los incendios consuman delicadamente las obras de los hombres. Apártate con el agua. Apártate con el vino. Apártate con el hambre de los cóndores.

Si entras en esta casa no salgas. Si sales de esta casa no vuelvas. Si pasas por esta casa no pienses. Si moras en esta casa no plantes plegarias.

Todo deseo es la suma de los vacíos por donde se nos escapa el alma hacia los grandes espacios exteriores. Consúmete en ti mismo.

 

Álvaro Mutis
No. 113, Enero-Marzo 1990
Tomo XIX – Año XXVII
Pág. 39