La sentencia

Durante la dinastía Chu (1100-221 a.C.), vivió cierto hombre de singular talento y extraordinaria inteligencia. Su erudición y sabiduría sobrepasaba a la de cualquier otro hombre sabio de la región. Por esas cualidades fue designado juez Supremo de la Provincia Siete de Sinkiang. Su nombramiento motivó gran envidia entre los jerarcas políticos y militares, quienes se consideraban merecedores de ocupar el encumbrado cargo.

Un día, Wo Swang Tao —que era su nombre— incurrió en una omisión involuntaria y trivial de la Ley del Impuesto, que devino grave delito por artimañas de sus rivales cuando le acusaron ante el Consejo Supremo. El acusado, no obstante su brillante defensa, fue sentenciado a servir por el resto de su vida a un hombre señalado al azar, carente de dones e inteligencia.

Sergio Bravo Castillo
No. 113, Enero-Marzo 1990
Tomo XIX – Año XXVII
Pág. 53

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