Aparición


La bella joven se reía tanto a la orilla del mar que, como la risa es la mayor provocadora de curiosidad, asomó su cabeza un tritón para ver lo que pasaba.

—¡Un tritón! —gritó ella.

Pero el tritón, tranquilo y sonriente, la serenó con la pregunta más inesperada:

—¿Quiere decirme qué hora es?

Ramón Gómez de la Serna
No. 113, Enero-Marzo 1990
Tomo XIX – Año XXVII
Pág. 107

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