¡Qué lago!


Él y sus hombres se zambullen en un lago, y encuentran un país maravilloso, donde Loegaire y sus hombres gozan durante un año del amor de la hija de Fiachan y de otras cincuenta mujeres.

En el libro de Lismore
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 511

El silencio


Se sabe que hay muchas variedades de silencios. Este debe ser casi opresivo. Disimula mal una agitación interior. Cogéis una mano torpemente. La oprimís. Se os la retira. Pero, evidentemente, la recuperáis. Hasta que os sea dejada en abandono. Besáis esta mano y el asunto va por buen camino.

La operación silencio ofrece estas cinco ventajas:

1º.- No se fatiga el ingenio.
2º.- No se mete la pata.
3º.- No se dicen tonterías.
4º.- No se oyen tonterías.
5º.- No se puede pensar en otra cosa

Jean Dutourd
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 507

Con la reina Sibila


Si el caballero no partía al noveno día, tendría que quedarse hasta el treceavo y luego hasta el trescientos trece; si en el día trescientos trece no se iba ya no salía jamás. Él y su escudero tuvieron que escoger una dama como compañera. Los viernes, después de medianoche, las damas los dejaban e iban a encerrarse con la muchedumbre y la reina en ciertas habitaciones especiales. Después de la medianoche de sábado volvía cada una de ellas a su compañero, más hermosa que nunca. Jamás envejecían; no conocían la tristeza; tenían todos los atavíos, alimentos, riquezas y placeres que les venían en gana. En el lugar aquél no se sentía ni demasiado frío ni mucho calor. Ninguna mente podría imaginar, ninguna lengua contar los terrenales placeres de aquel sitio, y la conciencia del caballero se afectó de tal manera con todo aquello que una hora le parecía diez días.

Howard Rollin Patch
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 505