William Morris

William Morris

(24/03/1834 – 03/10/1896)

Diseñador, poeta y reformador socialista inglés

Nació el 24 de marzo de 1834 en Walthamstow, Essex, en el seno de una familia acomodada.

En 1848 entra en el Marlborough College y posteriormente lo hace en el Exeter College de Oxford, donde estudia arquitectura, arte y religión. En el año 1857 fue cofundador de la Oxford and Cambridge Magazine, revista que le sirvió para entablar amistad con el poeta y pintor inglés Dante Gabriel Rosetti.

Morris creó un “revival” cultural en la Inglaterra victoriana que se basaba en las artes y los oficios de la época medieval como paradigma de la primacía del ser humano sobre la máquina y a la vez de un trabajo hecho atendiendo a las más altas cotas de expresión artística. En 1861 creó una empresa de decoración junto con Rosseti, el pintor Edward Burne-Jones y otros pintores prerrafaelistas. Se dedicaron al diseñó y producción de obras decorativas como esculturas, trabajos en metal, vidrieras y alfombras, trabajos destacados por su belleza y finura inspirados por el movimiento Arts & Crafts, que trataba de dar a objetos de uso diario esas cualidades. El movimiento se extendió por Europa y Estados Unidos a lo largo de generaciones y contribuyó al desarrollo del Art Nouveau.

En sus escritos, tradujo poesía de origen clásico y medieval. Escribió el poema épico El paraíso terrenal (1868-1870), y tradujo también en verso La Eneidade Virgilio (1875) y La Odisea, de Homero (1877). En 1868 conoce al erudito islandés Eirikr Magnusson y comenzó a estudiar su idioma para poder traducir las epopeyas. Con el material recogido durante dos de sus viajes a Islandia, escribió el poema épico en verso Historia de Sigur el Volsungo y la caída de los Nibelungos (1875).

Su obra, se caracteriza por la acentuación de los elementos decorativos, especialmente en aquéllos que consideraba característicos del arte medieval. En sus escritos políticos trató de corregir los efectos deshumanizadores producidos por la Revolución Industrial proponiendo que las personas disfrutaran con la artesanía. En 1884 ayudó a crear la Liga Socialista, editando y contribuyendo a la difusión de su órgano de expresión, el Commonwealth.

William Morris falleció en Londres el 3 de octubre de 1896[1].

 

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Elección


Oye: imagina que te ha llegado la hora de morir. Estás solo y muy débil, y agonizas mientras el viento agita el estrecho río que atraviesa tus amplias tierras. Hay un silencio y luego una voz te dice: Uno de estos paños es el cielo, el otro el infierno. Elige uno para siempre; yo no te diré cuál; tú lo dirás, con tu propia fuerza. ¡Míralos bien! Y tú, mi señor, abres los ojos y al pié de tu lecho familiar ves un gran ángel de Dios, con nunca vistos colores en las alas y en los brazos abiertos y contra una luz que viene del fondo del cielo, mostrándolo bien y haciendo que sus órdenes sean como órdenes de Dios, y sosteniendo en las manos los lienzos. Uno de estos extraños lienzos es azul y alargado y el otro breve y rojo, y nadie puede decir cuál es mejor. Después de una despavorida media hora, exclamas: ¡Que dios me ampare! ¡El color del cielo! ¡El azul! El ángel dice: El infierno. Tal vez entonces te revuelves en el lecho y gritas a cuantas personas te quisieron: ¡Ah Cristo, si yo hubiera sabido, sabido!

William Morris
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 527

El último deseo


A Giovanni Papini, experto en balances, liquidaciones y cortes de caja, debemos un reciente escrutinio de la conciencia humana, con saldos más o menos iguales: Giudizio Universale, Florencia, 1957.

En los círculos allegados a su intimidad se ha propagado la especie de que el escritor fue favorecido, en los postreros años de su vida; con trances sobrenaturales que incluyeron visiones beatíficas y recorridos turísticos a través del cielo y el infierno.

En el último desván del universo, dicen las malas lenguas, Papini entrevistó a nuestros primeros padres. Adán y Eva, que están todavía en carne y hueso, han envejecido prodigiosamente y no se acuerdan de nada. Dicen que su única ilusión es que muy pronto ocurra el Juicio Final y la Resurrección de la carne, para que ellos puedan morir a más tardar el día siguiente y ser sepultados en su tierra natal. Por supuesto, quieren tomarse antes una foto de familia, con todos sus descendientes reunidos en el Valle de Josafat.

No debe extrañarnos el hecho de que los editores y biógrafos del ilustre contador italiano se hayan puesto de acuerdo para omitir de sus libros esta anécdota conmovedora y pueril.

Juan José Arreola
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 525

Infierno duple


El filósofo místico Mohidin Ben Arabí, de Murcia, distribuye el infierno en dos partes: una está destinada a castigar los pecados externos, o de acción; la otra, los internos, o de pensamiento. De una parte se encuentran los ateos y los incrédulos, de la otra los politeístas y los hipócritas. El infierno se compone de siete círculos concéntricos, destinados a los pecados de los sentidos y de las partes del cuerpo: el correspondiente a la vista se llama Sichin; el del oído, Alhathma; el de la lengua, Ladhi; el de las manos, Sacar; el del vientre, Asair; el sexo, Alchahim; el de los pies, Chacham. En cierta manera, esta división corresponde a la de la figura humana.

Vicente Risco
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 515