El ojo


Felipe II, por la noche, en la intimidad de la alcoba y durante una borrascosa lucha cuerpo a cuerpo, poseído de rabia febril, derribó por tierra a la favorita y le arrancó el ojo de una dentellada… La indemnizó con algunos títulos y con el gobierno de algunas provincias; pero el pesar de la verde pupila que había estropeado le inspiró la idea de incrustar en la órbita sangrienta y vacía una soberbia esmeralda engastada en plata y a la que los cirujanos de entonces dieron apariencia de mirada…

Jean Lorrain
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 535

Anuncios

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s