Henri Pierre Cami

Pierre-Henri Cami

(1884-1958)

Es uno de los grandes maestros del humor contemporáneo, completamente desconocido para las nuevas generaciones hispanoparlantes. Destacó como actor, periodista ilustrador, dibujante humorístico; fue muy apreciado por los surrealistas y admirado por Jacques Prévert, Roland Topor y Charles Chaplin, entre otros muchos.

Maestro del calambour, dominaba los juegos de palabras y el absurdo era el verdadero protagonista de sus obras. Tan amante de los sinsentidos, como los Hermanos Marx o Segar, es el creador de un estilo humorístico surrealista que veremos después en muchos autores franceses, como Jacques Prévert, Eugène Ionesco, o Pierre Desproges.

Vida y obra

Pierre-Henri Cami nació en Pau, Francia, en 1884. Después de haber tratado de hacerse torero, se ve atraído por el teatro. En 1903 debuta en el Odeón y en el Teatro Mondain. Pero como la profesión no le satisface, funda en julio de 1910 un semanario llamado “El pequeño coche fúnebre ilustrado”, revista humorística de pompas fúnebres.

En 1911 comienza a colaborar en el Journal, diario en el que se quedará hasta 1934. Su firma pasa a ser habitual de otros semanarios franceses como le Petit Parisien, l’Excelsior,y Paris-Soir, entre otros.

En 1913 publica su primera colección de relatos que él denomina sus fantasías. Entre otras muchas destacan “Para leer bajo la ducha”, “El hombre con la cabeza de alfiler”, “La familia Rikiki”, “Vendetta (venganza), una aventura corsa”, o “Caperucita verde”, versión impertinente del cuento de Perrault. Pronto publica también, novelas humorísticas que ilustra: “Los misterios del bosque”, “El buzo de la Torre Eiffel”, “El juicio final”.

A partir de 1933 crea en L’illustration, la sección “la semana cámica”, donde los lectores publicaban sus dibujos, burlándose de toda la actualidad. Inmediatamente la sección se convierte en un éxito y Cami se consagra como autor de humor. Hasta 1940 escribe letras de canciones, piezas teatrales para revistas, guiones de películas, y emisiones radiofónicas. Pero su éxito termina al estallar la Segunda Guerra Mundial. Durante la ocupación alemana se retira a Pau y no se muestra más en público.

Fundador de La Academia del Humor, recibirá el Gran Premio del Humor Internacional en 1953, sin volver nunca a tener éxito. Cami muere, a los 74 años, en 1958 en su casa de París, completamente olvidado.

Algunas de sus obras fueron traducidas al español, destacando “Memorias del padre eterno”, una humorística visión donde se plantea la posibilidad de que el Creador escribiera sus aciertos y desaciertos. “El juicio final” también es una deliciosa obra que describe que pasaría a la hora de rendirle cuentas al Creador, ¡hilarante!, y por último “Los Falarios”, una visión absurda de la sociedad francesa de principios de siglo XX.

Muchos han bebido de la fuente de Cami, pero sin duda el alumno más avezado fue Boris Vian, ya que ese humor absurdo se lee en su obra (Lobo Hombre en Paris, La hierba Roja, La espuma de los días, El arranca corazones y Hormigas, entre otros)[1].

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André Gide

André Gide

(París, 1869-id., 1951)

 

Escritor francés. Los efectos de una educación rígida y puritana condicionaron el principio de su carrera literaria, que se inició con Los cuadernos de André Walter (1891), prosa poética de orientación simbolista y cierto tono decadente. Se ganó el favor de la crítica con Los alimentos terrestres (1897), que constituía una crítica indirecta a toda disciplina moral, en la cual afirmaba el triunfo de los instintos y la superación de antiguos prejuicios y temores.

Esta exigencia de libertad adquirió posteriormente expresión narrativa en L’immoraliste (1902), La porte étroite (1909), Isabelle (1912) y la Symphonie pastorale (1919). Después del éxito de Los alimentos terrestres, publicó Prometeo mal encadenado (1899), reflexión sobre la libertad individual, obstaculizada por los remordimientos de conciencia. Idéntica preocupación por lo moral y la gratuidad reflejan Los sótanos del Vaticano (1914) y Corydon (1924), esta última un diálogo en defensa de la homosexualidad, que supuso un auténtico escándalo.

Participó en la fundación de La Nouvelle Révue Française (1908) y publicó ensayos sobre viajes, literatura y política. Los monederos falsos (1925) es una de las novelas más reveladoras del período de entreguerras y gira en torno a su propia construcción y a la condición de escritor, aunque su obra más representativa tal vez sea su Journal (1889-1942), que constituye una especie de Bildungsroman (aprendizaje de novelista). En el año 1947 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura[1].

Imaginativo


Veinte minutos de inhalación; dos veces al día. ¡Mortal!

—¿En qué piensa usted mientras está bajo el chorro de vapor?

—En toda clase de cosas: en la muerte, en mi hermano Joseph…

—Creí que usted no tenía hermano.

—¡Oh! Eso no impide que piense en él.

André Gide
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 544