Las alas de la mariposa


Una mariposa perdió sus alas y se echó a llorar y su amigo Tamaychi le dijo:

—¿Por qué lloras?

—Perdí mis alas.

—Sigue mi consejo y serás feliz.

—Lo seguiré cualquiera que sea.

—Camina hasta que llegues a esa lomita.

—¡Está muy lejos!

—Pues sólo si llegas a ella podrás ser feliz.

—Iré entonces porque sin alas me siento morir.

La mariposa se puso a caminar y a caminar y así caminando llegó a la lomita, a tiempo que caía el sol. Pero estaba tan cansada que se quedó dormida y soñó entonces que tenía alas y que volaba y volaba. Cuando despertó, Tamaychi se le acercó y le dijo:

—Te veo feliz mariposita.

—Oh, si muy feliz. Soñé que tenía alas y que volaba.

—Sigue soñando, que la felicidad soñada, ya es felicidad.

Ermilo Abreu Gómez
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 561

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